Teresa y misiones

Octubre misionero y la patrona de las misiones

El mes de octubre es el mes misionero por excelencia. De hecho, da comienzo precisamente el día uno con la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús que, desde el silencio de la clausura de su convento, llegó a ser la patrona de las misiones católicas. Ofrecía, sobre todo, la fuerza y eficacia de la oración y el ofrecimiento de su enfermedad y fuerte sufrimiento. Ella se sentía misionera poniéndose en contacto, fundamentalmente por carta, con los misioneros franceses que consumían su vida en el trabajo duro y efectivo que llevaban a cabo en las tierras de la gran China.

El Servicio Diocesano de Misiones celebraba el inicio del curso misionero en el día de Santa Teresita con una reunión de voluntarios y una eucaristía, y aprovechaba para mostrar el plan de trabajo de la animación y la cooperación misionera para el próximo año.

Pero Teresita había conseguido el espíritu misionero heredado del mismo espíritu de su madre la gran Teresa de Jesús. Santa Teresa tenía una gran preocupación por el desvarío de los protestantes que habían abandonado la práctica recta de la Iglesia católica, que se mantenía fiel a las enseñanzas y práctica promovidas por el Papa de Roma, con el apoyo decidido del emperador español Carlos V. Con la preocupación del desvarío de los protestantes, y para intentar corregir el camino errado, empezó la fundación del monasterio de San José en su ciudad de Ávila. Luego continuaría fundando sus pequeños palomarcitos, que no disponían de otras armas que las de la oración, el trabajo y sacrificio, y el espíritu y la práctica de la pobreza, además de la fraternidad comunitaria, y las devociones eucarística y al cuerpo dolorido de Cristo.

Pero a Teresa, después del encuentro con un misionero franciscano que venía de misionar en América y le contaba la situación de los indios, que practicaban religiones paganas y estaban en gran cantidad cayendo en las garras del infierno, ofreció sus nuevos monasterios por la conversión de los indios. Teresa hubiera querido irse ella misma a tierras de misión, como ya lo había intentado de pequeña proponiéndose viajar con su hermano Rodrigo a tierras de moros para ser descabezados por ellos.

Aunque hubiera querido ahora irse a misiones, esto no era posible entonces para las mujeres. Poco después de su muerte, sus carmelitas reformados irían ya a misionar en el corazón de África, en las tierras del golfo de Guinea. Después llegarían también a América. Y hasta allí vendrían luego sus monjas difundiendo sus pequeños monasterios.

Teresa sigue entonces recordándonos la urgencia misionera con ocasión de su fiesta, que tiene lugar en el centro del mes de octubre, concretamente el día 15.

Y luego llega la gran jornada misionera que en España recibe el nombre de DOMUND, es decir, el DOMingo MUNDial de las Misiones. Este año su slogan es muy interesante y acertado: “Cuenta lo que has visto y oído”. En eso consiste la obra misionera, en experimentar en carne propia, por medio de la oración, la presencia salvadora del Dios y hombre Jesucristo. Y esa experiencia es la que conduce a los misioneros a dejarse mover por el amor de Cristo para ir a anunciar a los que lo desconocen al Cristo liberador, que ofrece la plenitud de la vida humana.

En Salamanca nos recuerdan la urgencia de las misiones las casas de los carmelitas herederos del espíritu misionero de Santa Teresa. Incluso los carmelitas calzados o no  reformados realizan en Salamanca su labor apostólica. Acaban de restaurar y abrir al público su interesante iglesia, que es enormemente concurrida en los últimos miércoles de mes buscando el socorro de San Judas Tadeo. Y también están comprometidos y trabajando seriamente por la promoción de la casa común o la defensa de la naturaleza.

Hemos podido leer estos días en La Gaceta Regional el recuerdo de la labor misionera en el Congo del carmelita padre Luis Hernández. Admirable tarea la llevada a cabo por el padre Luis construyendo más de 70 escuelas y acogiendo en su casa, con gran riesgo y limitaciones, a personas refugiadas de los dos bandos de la guerra civil de Burundi.

La misión, en torno a las dos Teresas, sigue teniendo una enorme actualidad, y sus hijos nos siguen invitando a colaborar generosamente en esta increíble y urgente tarea de la Iglesia.