Integradores e infractores sociales

Así empecé mi primera clase en integración social. Ya decía Milani que no sólo educaba a sus alumnos para cumplir las leyes sino también para mejorarlas.

La ley de arraigo que sigue sin dejar trabajar a los inmigrantes sin papeles durante tres años. Cómo pensarán que pueden vivir. En Estados Unidos aunque sean ilegales hasta su expulsión pueden trabajar y cotizar. Hasta egoístamente parece más inteligente. En Europa no aprenderemos ni siquiera del erróneo Brexit. Se quedan sin abastecimiento. Nos faltan trabajadores en muchos sectores y seguimos con ideas  clasistas sobre la formación profesional y oficios del campo o la construcción.

Otra ilegalidad que tenemos es el aula alternativa en la que atendemos a niños y niñas de protección que los expulsan del colegio desde los diez años. Pues con su santa desfachatez llevamos diez años atendiéndolos mientras siguen matriculados en los colegios normales. Cobran la plaza pero no los atienden.

Mientras estas cosas son el pan de cada día y sin contar que la mitad de la población mundial sigue sin vacuna en el informe semanal de este sábado o en los telediarios una noticia principal son los botellones de los jóvenes.

Lo peor no son los botellones sino filosofarlo. Hablan de lo mal que lo han pasado en el covid, de la libertad, etc. Salió un sociólogo haciendo poco menos que épica de este asunto. Personalmente me parece un frivolidad intolerable.

Supongo que los jóvenes deberían soñar con cambiar el mundo a mejor.

Es algo como en el volcán de la Palma llevar turistas mientras cientos de familias viven una tragedia. Habrá que esperar a atenderlas adecuadamente.

No hay vergüenza cuando la luz sube, las eléctricas maximizan beneficios y los políticos de izquierdas y derechas siguen en los consejos de administración cobrando favores.

Por eso espero que al próximo que le manden apretar un botón para tirar una bomba atómica se rebele y no obedezca.

Cuando se ve el perfil de los influencer actuales es para echarse a temblar. Jóvenes sin oficio ni beneficio, charlatanes graciosos, que opinan de todo y marcan tendencias.

Es una cultura  de postureo. Es verdad, como constatamos muchos profesionales y padres que genera mucha frustración en una gran parte de adolescentes que veneran vidas idílicas de dinero fácil que ellos no saben conseguir.

¿Quitan a Disney y lo sustituyen por esto?. Cuando la apariencia es el sueño algo falla.

Mi opinión es que hay un colonialismo ideológico y legislado.