Interés y memoria

Donde se pierde el interés también se pierde la memoria. Son palabras del dramaturgo, novelista y poeta alemán, Goethe, el autor entre otras muchas obras de Fausto, sí, aquel que vendió su alma al diablo para alcanzar el poder y la sabiduría. De eso va esta historia de intereses y memorias.

¿Recuerdan lo sucedido en el antiguo Afganistán, hoy Estado Islámico? ¿Recuerdan la indignación, cuando no la resignación, de muchos presidentes, primeros ministros, embajadores, y todo tipo de personalidades de la política, que hicieron declaraciones de condena en sus países, en los medios de comunicación sobre lo pasó? Bueno pues en la primera ocasión en que muchos de ellos se han reunido tras aquellos indignantes sucesos que han dejado a todo un pueblo en manos de un grupo de fanáticos religiosos, en esa primera reunión en la que estaban representantes de más de 190 países, en esa reunión que era la tribuna ideal para denunciar la situación que está viviendo el pueblo afgano, nadie habló de ello, nadie levando una voz crítica sobre la actuación de los aliados, nadie asumió ninguna resposabilidad.

Se trató sobre cambio climático; Cuba criticó la distribución a nivel internacional de la vacuna COVID; Panamá alertó sobre la llegada de migrantes a las regiones de Centroamérica y el Caribe; Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, afirmó la urgente necesidad de evitar conflictos armados; pero sobre Afganistán ni una palabra, al menos ni una palabra que figure por escrito en la Resolución final aprobada a mediados del pasado mes bajo el eufemístico título de: Unidos contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, y que finaliza con el protocolario, ambiguo y vacío párrafo: Proclamamos nuestra firme determinación de movilizar la voluntad política necesaria a nivel nacional, regional e internacional y acelerar el impulso para que la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, así como la protección de las víctimas de esos fenómenos, tenga una alta prioridad para nuestros países. No digo yo que los asuntos tratados no sean importantes pero ¡ni una referencia a lo sucedido ni noticia sobre la actualidad que vive todo un pueblo! Será por eso de… Donde se pierde el interés también se pierde la memoria.

Se habló de colectivos vulnerables, aunque el caso es que todos somos vulnerables aunque creamos estar seguros, no hay nada más que ver lo sucedido en La Palma, y está bien que se hable de ellos, pero ¿qué pasa con los colectivos YA vulnerados que son muchos y necesitan atención urgente?

En fin otra carísima y hueca reunión de personalidades en cuyas conclusiones prima el no ofender a nadie, el no asumir compromisos serios y vinculantes, en la que nadie tiene un par de huevos (perdón por la expresión) para llamar a las cosas por su nombre, sobre todo si están presentes los representantes de los Estados Unidos de América. 

El filósofo alemán del siglo XIX Friedrich Nietzsche, dejó escrito en el segundo tratado de su obra La Genealogía de la Moral[1]: El dolor es el mejor método para recordar. El pueblo afgano ya no nos duele, sólo las victimas de algunos de los países que allí estuvieron. Será por eso que recordamos a estas y nos olvidamos de que entre los afganos y afganas también hubo, es más las continúa habiendo víctimas, pero estas ya no interesan, ya no nos duelen.

 


[1] Titulado: Culpa, mala conciencia y similares.