Ciudad Rodrigo al día

 

El Motoclub mirobrigense celebra su XXVII concentración

Los 17 socios tienen como tradición juntarse para comer el último fin de semana de septiembre
Miembros del Motoclub mirobrigense

Durante este fin de semana Ciudad Rodrigo tendría que estar invadida por cientos de moteros de toda España y Portugal en una cita motera ya consolidada y anunciada a nivel nacional por las grandes revistas y páginas dedicadas al mundo de la moto. Durante los últimos 27 años, el último fin de semana de septiembre cerraba por así decirlo la época de eventos festivos hasta el puente de El Pilar a mediados de octubre.

La situación sanitaria no ha permitido por segundo año consecutivo organizar ningún evento que reúna cientos de personas sin control de aforo, por lo que habrá que esperar al año 22 para que los amantes al mundo de las dos ruedas puedan disfrutar en su propia localidad de esta gran fiesta motera.

El Motoclub mirobrigense fue el germen de esta cita motera anual que en los últimos años llenaba hoteles y restaurantes. Era un gran atractivo turístico para los amantes de las motos.

Hay que recordar que el Motoclub mirobrigense, ha estado durante varios años a la retaguardia de las últimas concentraciones moteras, cogiendo el relevo a primeros de siglo ‘Los Clandestinos’, un sucedáneo del primer motoclub, que en un principio ‘actuaba’ de forma clandestina a espaldas del ‘Motoclub oficial’ por aquel entonces.


Bien es cierto, que cuando existe una causa común y una afición compartida, nadie puso piedras en el camino de los más jóvenes, que querían hacer cosas más grandes, dejando paso a ese grupo de moteros clandestino que pronto dejaría de serlo.

Quedó el ‘Motoclub de los mayores’, que siempre colaboró con su apoyo moral, ideal y con las suscripciones en las concentraciones que organizaban sus ‘discípulos’ disfrutando de la fiesta motera en su pueblo.

Son ya 27 años en los cuales sus 17 socios se juntan para comer el día de la concentración motera que ellos comenzaron. Unos ya sin moto, otros con ella en el garaje tapada con una manta, la cual levantan de vez en cuando y recuerdan las grandes aventuras vividas no hace tanto tiempo… otros siguen con ella, dominado sus caballos en cada curva y disfrutando del asfalto hasta que el miedo les pueda…

¡ráfagas ¡