Godaiva. Diez años

Retomo este “charro de dos orillas” para celebrar los diez años de Godaiva: amigos, paisanos…  Con ellos, reescribiendo el “Formulario incompleto” que hicieron suyo, siempre termino encontrando las palabras.

Concierto de Godaiva por su décimo aniversario, en el Teatro Liceo

En 2010 se casaron Pablo y Laura, mi hermano y mi cuñada. En la boda, Chefo, amigo de Pablo desde niños y hermano de un amigo de mis años mozos, me enseñó una maqueta de un poema mío al que le había puesto música. No quería hacerlo, le daba vergüenza…

Menos mal que lo hizo, esa maqueta, según él ni siquiera bien grabada, iba a ser una de las joyitas de mi biblioteca… o de mi egoteca.

Me permito una digresión: no solo no soy de los que se pelean con los poemas con música… A ver, además de que la poesía es, entre otras cosas, ritmo, sonido, musicalidad, muchos han llegado a la Poesía a través de quienes le pusieron música, desde la época de los romances: yo mismo creo que llegué a Machado, en tiempos de EGB, porque doña Auxi, la de Lengua en mis años del Maestro Ávila, nos puso un día en clase el disco de Serrat.

La buena poesía, desde luego, encierra música, es música, no necesita más. Claro, también la buena música no creo que necesite letra. Pero yo no puedo evitar, ni quiero, que me emocionen el “Canon” de Pachelbel –también bastante popular, como bien nos explica Jaime Altozano− o “My way” cantado por Sinatra.

Entonces, si uno mi total incapacidad para producir música –no desentono mucho cuando canto, es mi límite− a ese poema con música de Chefo, ya les digo, me encantaba la idea…

Y poco después, la bomba: la carrera de Chefo, gran músico propio y ajeno, se une a la de Fátima y nace Godaiva, ese grupo que el sábado actuó en el Liceo para celebrar sus diez años acompañados de la Banda Municipal, entre otros amigos.

Varios discos, vídeos, actuaciones en lugares como la Plaza Mayor… Pude verlos en un bar, cantaron ese poema mío y otra canción nacida de otro poema, se me saltaron las lágrimas… Sé que hay algún otro poema en el baúl, con la música reposando…

No son muchos, pero algunos oyentes, espero que fans, de Godaiva, hay de este lado del charco, porque siempre que puedo, los comparto.

Por eso, hoy los celebro y vuelvo a agradecerles; cada vez que escucho mis poemas con esas nuevas ropas –la voz de Fátima y la música de José–, me vuelvo a emocionar, a sentir que he llegado, aunque no sepa a dónde; sé que esos textos siguen siendo míos, más si cabe, porque son de más gente.

Gracias.

 

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