Toponimia macoterana

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    Al principio de los tiempos, la luna y el sol encargaron al lucero del alba que buscase un sitio en el mundo ibérico donde asentar un poblado, y le pusiera el nombre de Macotera. Visitó varios lugares y eligió, como el más apropiado, la loma del cerro “Mendero”, y además, como se encontraba abrazado por dos arroyos, no les iba a faltar agua a sus pobladores. Lo de “Mendero” le viene porque, al levantar un poblado, lo primero que se hacía era levantar un templo a un dios, que, en ese momento prehistórico, por estos pagos, se adoraba al dios Endo o Mendo, un dios muy célebre en la España antigua. De esta nueva, no nos ha llegado documentación alguna, que lo certifique; pero, a cambio, nos ha quedado el topónimo, que lo avala y lo evidencia. Como también nos confirma que Macotera es un pueblo antiguo, prerromano y remoto.
    El diccionario define Toponimia como el estudio del origen y significación de los nombres propios de lugar. Y, aunque esto de la toponimia es un asunto bastante resbaladizo, me he atrevido, con la ayuda de los expertos en el tema, a husmear en el significado de los nombres de los distintos lugares que identifican nuestro término.
    Y, para llegar a la actualidad, tengo que afirmar que las primeras casas, que se alzaron del pueblo, se ubicaron en el monte “Mendero”, y que hoy componen el barrio de Santa Ana.
    Aquí, en Santa Ana, se encuentra el principio, el origen del pueblo, por ello, Santa Ana es un barrio tan señalado en la vida y desarrollo de toda la población, y el progenitor de los demás barrios de la villa.
    Y muchos os preguntaréis cuál es el significado de Macotera. Se han dado varias interpretaciones, pero no me convencen ni las de los lingüistas provinciales más avezados en esta materia.
    an dir="auto">Y yo sé que este pueblo nuestro fue ocupado por los visigodos; porque nos dejaron una palabra, que solo utilizamos nosotros en toda España, “visnera”; y que me ha costado mucho descubrir su significado, y lo encontré en un diccionario alemán: “ventana o respiradero de una bodega”.
    Y, después nos invadieron los árabes. Nos lo dice el hidrónomo “Margañán”, tan popular entre nosotros. Hagamos un poco de historia para entender su significado. Cuando los árabes conquistaron España, los beréberes, (de la Berbería), pueblo norteafricano, se alistó en el ejército musulmán estimulado por las ventajas de la “guerra santa”. Llegaron a contar con la atrevida fortificación de “Saktán”, próxima a Talavera de la Reina, (posiblemente la actual Escalona). Una vez conquistada la península, a la hora de repartir la tarta, los árabes dejaron a los beréberes los terrenos más áridos; este comportamiento molestó mucho al pueblo beréber, que se alzó en armas contra ellos. Las revueltas fueron reprimidas violentamente, y muchos de ellos tuvieron que buscar refugio en zonas accidentadas del Sistema Central.
    El pueblo beréber fue un pueblo que vivió del pastoreo, un pueblo afín a ellos, (los benimerines), fue quien introdujo en España la oveja merina, y ocuparon los sitios de la presierra del Sistema Central, propicios para desempeñar su oficio tradicional. Precisamente, los beréberes dieron nombre a aquellos hilillos de agua que brotaban de las peñas y que se hermanaban en una arteria mayor: “ Ma - algannam” , Margañán, que se traduce como “agua del pastor”. Éste es el significado y el origen del nombre de nuestro río.
    Ya hemos hablado, en otras ocasiones, de la calzada vieja de Peñaranda que cruzaba la Huelga, que fue transitada por Carlos V en su viaje a Yuste. y también fue itinerario natural de los habitantes de Béjar, Guijuelo, Galinduste, Horcajo, Pedraza, Macotera...., que se dirigían al mercado de Medina del Campo. Dicha calzada atravesaba por nuestro término por los aledaños del “charco de la Vaca”. Pues bien, a ese tramo macoterano, se le llama “calzada de los Recueros”, recuero es lo mismo que arriero o persona a cuyo cargo está la recua, (animales que sirven para trajinar e ir de un lugar a otro con sus cargas).