Asprodes, la gran familia salmantina dedicada a crear oportunidades para discapacitados, mayores y colectivos vulnerables

Hoy son un conglomerado de entidades que tienen presencia directa en la capital y la totalidad de la provincia, generando continuos e importantes programas de acción, desarrollados a través de una amplia red de centros y servicios

 

Usuarios de Asprodes disfrutando de su tiempo de ocio en el rocódromo de uno de sus centros asistenciales
Hablar de Asprodes Plena inclusión Castilla y León es hacerlo de un empeño continuado por mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias que, desde sus orígenes, hace ya más de 50 años, mantiene la misma esencia inicial que sumaba esfuerzos entre un grupo de familias, decididas a emprender un trabajo común de reivindicación y, posteriormente, de gestión de centros y servicios adaptados a las necesidades de cada uno.
 
De aquel germen se mantiene la esencia, eje principal de su actividad actual, aunque evolucionado con el paso del tiempo y la ampliación de su rango de acción. Una avance del que, tal y como explica Juan Recio, gerente de Asprodes, “hoy nos podemos definir como un grupo de entidades. El tiempo y las actividades se han ido diversificando y hoy somos un conjunto, con los mismos objetivos originarios, pero ya como una constitución jurídica, manteniendo alianzas importantes y generando nuevos conceptos como la Fundación Asprodes y una empresa de inserción laboral, además de crearse una cooperativa en la que algunas de las personas con discapacidad iniciaron un proyecto dentro del Medio Rural.
 
Un esfuerzo diario que les ha llevado a superar las 1.100 personas atendidas directamente, mayoritariamente con discapacidad, aunque también cuentan con atención a las personas mayores, un colectivo sobre el que están trabajando de manera muy activa y con apoyos como el de la Junta de Castilla y León en diferentes planes de acción para Salamanca y provincia. Además han abierto una nueva línea de actuación destinada íntegramente a las personas en situación de exclusión, para lo que han creado una sociedad con fondos propios de Asprodes, generándose sobre todo porque, tal y como apunta Juan Recio, “hoy no encontramos muchas personas con discapacidad y posibilidad de trabajar en el medio rural, por lo que hemos optado por abrir un nuevo camino de actuación entre este colectivo para ofrecer posibilidades laborales y desarrollo entre ellos. En los pueblos hay muy pocas oportunidades sociales, por lo que hemos intentado ser un medio activo para que, desde nuestras estructuras, podamos promover iniciativas sin ánimo de lucro, muchas veces desde la prestación de proximidad, centrado en los mayores y la atención en sus casas, ofreciendo servicios como lavandería o comidas…potenciamos en definitiva todo lo referido a la cercanía y siempre haciéndolo desde la calidad”.

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Pero además de estas, hoy Asprodes mantiene novedosos programas de inserción para discapacitados intelectuales, algunos en marcha y tan llamativos como la Cooperativa Salarca, fundada en el año 2007 y de la que Juan explica que “hoy ya cuenta con 40 cooperativistas centrados en el medio rural, ofreciéndoles empleo y trabajando principalmente en la gestión de un importante espacio en Bejar destinado al Turismo accesible, una finca que tienen en propiedad los cooperativistas, todos con discapacidad intelectual”.
 
Estos son solo algunos de los puntos de acción sobre los que se vertebra el gran proyecto social que significa Asprodes, a la que también están unidas entidades tan reconocidas como Acopedis, con un importante rango de acción en Peñaranda y su comarca, o el trabajo conjunto que desarrollan con la Asociación salmantina de Esclerosis Múltiple (ASDEM).
 
Toda una gran red de acciones y sinergias que les mantiene activos en toda la provincia de Salamanca, con presencia de punta a punta, y que, durante la pandemia, también han sufrido y no poco la complicada situación sanitaria que se presentaba desde marzo de 2020. Una pandemia que afectaba de lleno a las 7 residencias que disponen y sobre las que, explica Juan Recio, “lo hemos pasado francamente mal, no hemos sido ajenos a la crudeza de la realidad….nos ha dejado muy tocados. Esa situación nos ha llevado a cambiar actuaciones. Y es que de una forma permanente tenemos 500 personas que viven y conviven con nosotros. Con todas ellas hemos tenido que replantear mucho las acciones durante todo este tiempo…esto nos ha abierto mucho más la mente a participar de manera activa y directa en nuestros barrios, haciendo actividades en ámbitos de comunidad, algo que hemos desarrollado este verano en centros como Los Tilos, abiertas al barrio, donde las personas con discapacidad participan en actividades de ocio y convivencia con los vecinos…estas iniciativas han llegado sin duda gracias a la concienciación que nos ha dejado el Covid”.
 
Hoy Asprodes atiende a más de un millar personas entre la capital y la provincia, en sus diferentes centros de día, el colegio de educación especial, un centro especial de empleo, viviendas y residencias, continuando con una imparable labor de crecimiento, buscando potenciar principalmente la cercanía y las oportunidades.