La importancia de los héroes futbolísticos...

“Hay quienes buscan héroes, hay quienes recelan de la necesidad de hacer héroes. Yo soy de los segundos”. (mientrastanto.org)-

En el fútbol seguimos necesitando de referentes, Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona… Pero los cuatro distinguidos de siempre también se “agotan”, tres de ellos nos “abandonaron” y Pelé muestra con frecuencia sus achaques físicos. La verdad es que pocos se han atrevido a ampliar dicha lista, si bien en la última década nos hemos amparado en Cristiano Ronaldo y Messi que siguen siendo admirados, al menos por dos años más, el portugués sigue marcando goles a mansalva en su Selección y en el “redebú” del 11 setiembre con Manchester United que dejó su sello con dos goles más. Messi por otra parte, intentará continuar su cátedra en París. Y después de ellos, parece que afloran otros buenos futbolistas como Mbappé y Halland ambos destacando en la faceta goleadora y ampliando la puja dineraria no se sabe por cuanto tiempo.

En mi caso, reconociendo a esos extraordinarios futbolistas, la mente archiva otro tipo de jugadores que, en equipos inferiores, incluso de Tercera División, hacían las delicias por entonces. En los años sesenta compartía alineación con los Manolín, Pollo, Salazar, Manolo Calero, etc., que tenían unas cualidades, todos, muy por encima de la media. La cuestión es que el fútbol por entonces no estaba profesionalizado y se mantenían en un segundo plano porque los medios relataban crónicas mundanas pero no cualidades futbolísticas: La conducción y el regate de Manolo Calero se podía comparar, sin apasionamientos, a Amancio del Real Madrid; el golpeo, el pase medio y largo de Manolín I, podría bien haberlo copiado Schuster el alemán; el juego sereno, cabeza levantada, el posicionamiento de Pollo en el campo de juego era similar a Beckenbauer tanto para quitar como para distribuir; las conducciones de área a área de Pepe Salazar, con aquella zancada espectacular, y el tiro a puerta de derecha o el remate de cabeza, no tenían nada que envidiar al mejor Pirri de la historia, etc. O sea, mis héroes futbolísticos convivían conmigo, ahora en la distancia distingo mejor sus cualidades técnico-tácticas, pero no les recuerdo defectos… Eran mis héroes formales a los 16 años.

En Salamanca, en “La Matinal” del cine España, veía las imágenes de fútbol más avanzadas de por entonces que nos presentaban en el “Nodo”. Lógicamente, el equipo más visto era el Real Madrid por su participación permanente en la “Copa de Europa” de los años sesenta. Jugadores como Marquitos, Pachín, Santamaría, Vidal, Zárraga, el salmantino Miche, Pantaleón, etc., hoy serían del “montón” informativo, pero eran ganadores en Europa, salían en el “Nodo”, y defendían como romanos los colores de su equipo. Por supuesto, las figuras de Puskas, Di Stéfano, Gento, Del Sol, Rial, etc., eran bien conocidas, pero para los de nuestra edad todos eran héroes. ¿Y Pepillo? Aquel que metía goles con el “culo”, se decía, luego de mayores nos aclararon que eso fue una vez de casualidad que un defensa despejó y él se interpuso en el camino goleando de rebote. 

La televisión en blanco y negro nos fue incorporando al conocimiento de más equipos españoles. Era difícil la localización del héroe de turno porque las imágenes eran deficientes y los dueños de los bares no dejaban que los niños entrasen al local (Eran como una pandemia de ahora). Quizás hacían mejor labor de expansión de las heroicidades los cromos que pegábamos con engrudo al álbum que engordaba abombándose sus páginas, allí conocimos a Kubala, Ramallets, Gensana, Garay, etc., y los de otros equipos que nunca aparecían por la tele. Todavía me acuerdo de una película donde Ramallets se llevaba a la portería un peine y lo usaba con mucha frecuencia estando todo el partido actuando de “guaperas”. ¡Qué bueno era…! Conceptos de entonces, el preludio de los juegos electrónicos y la semilla de nuestra pasión por el fútbol.

Héroes del pasado que los llevamos en el recuerdo con gran admiración. Todavía me acuerdo del equipo del Barrio de la Vega y aquella cuadrilla de entusiastas: Morales, Andrés, Furry, Aparicio, Portilla, Bonal, Manolin Pispajo, Blas, Fermín del Bosque… Tiempos heróicos cuando se aproximaban los años sesenta.