Déjà vu

En ocasiones se experimenta el llamado “déjà vu”. Esta expresión francesa que significa “ya visto” viene a poner nombre a esa sensación que percibimos cuando sentimos ya haber vivido algo con anterioridad, aunque eso sea imposible. Puede ocurrir con lugares, sentimientos, personas, etc. Hace unos días visité el Museo de Salamanca por primera vez y experimenté algo similar con una de sus obras.

¿Qué puede unir a Tordesillas con Salamanca? ¿Qué tienen en común la Iglesia-museo de San Antolín con el Museo de Salamanca, si están separados por más de 90 km? Pues una pequeña Piedad de alabastro. Antes de visitar el museo salmantino, estuve en Tordesillas y le puse especial atención a dicha pieza. Me llamó la atención su tamaño y que estuviera ubicada dentro de un retablo portátil, devocional, de trazo herreriano. La delicadeza de los pliegues, la marcada anatomía del cristo yaciendo en los brazos de María, el dolor calmado de ella, los detalles secundarios –calavera (haciendo referencia al Calvario: monte de la calavera), tarro de perfume (ausencia de la Magdalena, remite al posterior entierro de cristo), restos de policromía… Alabado sea el alabastro. Otro día fui al Museo de Salamanca y, para mi sorpresa, encontré una obra que ya había visto antes. Ese sentimiento no era un déjà vu, aunque era algo muy parecido. Fue una sensación de aprendizaje, de satisfacción, de disfrutar de nuevo del arte. “Esa obra la he visto antes en Tordesillas”. Al llegar a casa, comparé las fotos hechas a ambas imágenes y, efectivamente, el parecido era innegable.  No son gemelas idénticas, pero sí son hermanas mellizas. La pieza salmantina es completamente blanca, casi marfil, tiene menos vegetación y desaparece la calavera (sustituida por un matorral).

El parecido me llevó a la investigación en Internet. “En Internet está todo” ya es una frase hecha, un buen cliché. Algo más hallé. Ambas proceden del siglo XVI y son anónimas. Ahí te empiezas a tirar de los pelos, el misterioso anónimo, una pesadilla hecha realidad. Pero esto no queda aquí, esta Piedad también está en el Museo de Valladolid, procedente del convento de la Trinidad Descalza, ibídem. Mismo siglo y también anónima. Tanta casualidad y similitud ha llevado a los historiadores del arte a pensar en la posibilidad de que su procedencia sea un taller industrializado local. El blog de “DOMVS PVCELAE” añade otro dato más. La procedencia de la pieza tordesillana podría ser inglesa, “ya que los talleres isleños realizaron una copiosa producción tanto de piezas sueltas como de otras destinadas a dípticos, polípticos y pequeños retablos […] La elaboración de este tipo de alabastros comenzó en el siglo XIV y perduró hasta bien entrado el siglo XVI”. ¿Taller local o inglés, en qué quedamos?  Quizás, alguien encuentre otra hermana de estas piedades y termine por unir las piezas del puzle. Y, por cierto, las malas reseñas de Google Maps no le hacen justicia al museazo que tenemos.

 

BIBLIOGRAFÍA

http://domuspucelae.blogspot.com/2017/11/un-museo-interesante-museo-de-arte.html

http://museoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/MuseoValladolid/es/Plantilla100Detalle/1258120723259/_/1284532524104/Comunicacion

https://www.verpueblos.com/castilla+y+leon/salamanca/salamanca/foto-foro/1532647/