La importancia de leer

Cuando trato de escribir sobre la importancia del acto de leer, me siento impulsado a “releer” momentos fundamentales de mi práctica, conservados en la memoria, desde las experiencias más lejanas de mi infancia, de mi adolescencia, de mi juventud, en que la comprensión crítica de la importancia del acto de leer se fue formando dentro de mí.

PAULO FREIRE

 

Pero la memoria no es nada sin el contar.

PAUL RICOEUR

En el principio fue la palabra, la escritura vendrá en el neolítico posiblemente relacionada con la contabilidad de los mercaderes y la administración de los primeros grandes núcleos de población. Había que pagar impuestos y era necesario contar la historia de los administradores de la ciudad, fueran reyes o gobernantes. La escritura congela el habla y la hacen perdurable, será el primer soporte fuera de la mente y conservador de las ideas. Los primeros sistemas de escritura eran complejos y se necesitó años de adiestramiento para aprender toda la simbología gráfica. Pero la necesidad la hacen evolucionar, reduciéndola a unos pocos fonemas, siendo su aprendizaje más fácil y rápido.  La lectura conecta el área visual del cerebro con la de los sonidos, interviniendo también la neuromotricidad de la mano, con lo que todo este proceso supuso una revolución cognitiva de grandes consecuencias para la cultura y la educación.

La lectura es un proceso constructivo, el lector va construyendo un significado, no permanecemos pasivos ante un texto, reaccionamos imaginando o interpretando lo que leemos. En la lectura se produce una interacción entre el lector y el texto, los contenidos del texto dialogan con las experiencias y conocimiento del lector, para producir un significado. Todo este proceso de la lectura se mejora con la práctica hasta llegar a pensar leyendo.

El día 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización y al comienzo de un nuevo curso educativo, es necesario valora su importancia, sobre todo después del COVID-19, para las personas, los ciudadanos y las comunidades. En nuestro país, a pesar que su tasa de alfabetización puede llegar casi al 99%, todavía hay cerca de 600 mil españoles que no saben leer y escribir. Pero en la actualidad, a diferencia de lo que pasaba hacia la mitad del siglo XX, el número de analfabetos disminuye.

En el mundo, afecta a 773 millones de jóvenes y adultos que no están alfabetizados. No tienen las competencias básicas en la lectoescritura, acentuándose las desigualdades, donde una cuarta parte viven el en África subsahariana. Debido al COVID-19, Muchos programas de educación de alfabetización de adultos quedaron fuera de los planes educativos, bien por la pandemia o por falta de recursos económicos, otros carecen de infraestructura e instalaciones básicas para conformar entornos de aprendizaje efectivo. Otra dificultad ha sido la brecha digital, al cerrar las escuelas de adultos se puso en evidencia la conectividad, la infraestructura y la capacidad de utilizar la tecnología. En los países más pobres del planeta, no es solo que muchos carezcan de internet, también de electricidad o agua potable.

Debemos de señalar que existen varios tipos de analfabetismo. En primer lugar, están las personas que no saben leer, ni escribir, es lo que se considera analfabetismo absoluto. Otra forma de analfabetismo, de ahí el alto fracaso escolar, es el analfabetismo funcional, donde el individuo sabe leer y escribir, pero no comprende gran parte de lo que lee y es incapaz de llevarlo de forma eficiente a su vida cotidiana. Por último, destacaríamos el analfabetismo tecnológico o mediático, la incapacidad de muchos para utilizar las nuevas tecnologías en su vida diaria, académica o laboral. La crisis de la pandemia, acentuó la importancia de la alfabetización para la vida, el trabajo y el aprendizaje de las personas.

La alfabetización es un derecho fundamental del ser humano y deberá ser un compromiso para la inclusión y la justicia social. La UNESCO, afirma que la alfabetización es necesaria como factor de dignidad y de derechos humanos, así como para lograr avances en la Agenda 2030, con miras a una sociedad más instruida y sostenible. La educación debe ser la base de una sociedad justa e igualitaria, porque ayuda a que las personas se emancipen y sean autónomas. En este año con el lema: “Alfabetización para una recuperación centrada en las personas: reducir la brecha digital”.

Leer y escribir nos conecta con el mundo, nos relacionamos con otros, participamos en el mundo social, y nos ubicamos en él de distintas maneras. La lectura y la escritura, son caras de la misma moneda, con ellas desarrollamos la memoria, la capacidad de escuchar, hablar, de acumular y transmitir experiencias y conocimientos. Son un pilar fundamental del ser humano, no es solo una herramienta de la educación, también uno de los pilares de la cultura. La lectura y la escritura hacen habitable el espíritu, en ellas nos apoyamos para transcender nuestras realidades, nuestro propio yo, y superar de alguna manera el tiempo vivido.

Pero la alfabetización, es más que leer y escribir, es la habilidad de leer el mundo y continuar aprendiendo (P. Freire).  Implica una interpretación y expresión crítica de  las realidades sociales, políticas y económicas en lasque vive una persona, esencial para el desarrollo de los derechos humanos, erradicar la pobreza, instaurar la igualdad entre mujeres y hombres, garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.

¡Felices Fiestas a todos los Salmantinos!