Una buena noticia

Este 5 de septiembre, XXIII domingo del tiempo ordinario, comparto con todos esta buena noticia: Ayer tarde, el P. Miguel Márquez, español, fue elegido General de la Oren de los Carmelita Descalzos. Os presento unos datos de su vida y pedimos oraciones para que el Señor le ilumine en este servicio.

Bendiciones y oraciones. Un gran abrazo. P. Eusebio

El P. Miguel Márquez Calle, de María, nació el 5 de octubre de 1965 en Plasencia, Cáceres, España, en el seno de una familia humilde y trabajadora. Tiene una hermana y tres hermanos, frutos del matrimonio entre Miguel y Leo, ya fallecidos, pues el Señor ha tenido a ambos por más dignos del cielo que de la tierra. El P. Miguel conoció a la Orden gracias a las Carmelitas Descalzas de Plasencia y a la comunidad de Carmelitas Descalzos del Santo Desierto de San José de Las Batuecas. Así, el 1 de octubre de 1985, tras cumplir un año de postulantado y otro de noviciado en Salamanca, hizo su primera profesión y, en la misma ciudad, emitió los votos solemnes el 21 de octubre de 1989, siendo ordenado sacerdote el 23 de junio de 1990.

Licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Pontifica Comillas en Madrid, con una tesis que tenía por título “La imagen de Dios en el Magníficat”, ha escrito numerosos libros de espiritualidad y ha colaborado en diversas revistas científicas y divulgativas del ámbito hispano. Ha trabajado en diversos campos de la pastoral de la espiritualidad: jóvenes, atención personalizada, atención a comunidades religiosas, particularmente de Carmelitas Descalzas.

En 2015 predicó los ejercicios espirituales a la Conferencia Episcopal Española. Además, ha desempeñado diversos cargos de gobierno, primero en la Provincia de Castilla y luego en la Provincia Ibérica. En la actualidad era conventual de la comunidad de Tenerife.

El P. Miguel, al ser elegido general, al saludar a toda la Asamblea hizo suyas, compartiéndolas, las palabras de “Chiquitunga” en su toma de hábito: “Yo me entrego a Ti, no sé a qué, pero me entrego; con miedo sin embargo y cobardía, pero me entrego…, confiada sólo a tu misericordia me arrojo a esto que sobrepasa toda fuerza humana y más aún la mía… ¡Ten piedad de mí! ¡Ayúdame a querer lo que tú quieras, Jesús!” (Bta. María Felicia de Jesús Sacramentado).