La eterna unión de la vida y la muerte. El mundo de los sueños de Cortázar

Pocas veces he llegado a sentir una admiración tan profunda por la capacidad de pensamiento científico, intelectual y humanístico de un estudiante, aunada a una humilde disposición para cooperar en todo momento incluso dando de sí mismo más de lo requerido administrativamente. Mi camino por Suzhou, Jiangsu, China, se ha encontrado acompañado de una manera inapreciable por 金天宇, Jairo en su nombre español.

   Como lo hemos visto en columnas anteriores, otras cuatro estudiantes, Violeta [1], Cecilia [2], Aurora [3] y Esperanza [4], han presentado sus ensayos inspirados en el cuento de Julio Cortázar La noche boca arriba. El día 8 de marzo de 2021 anunciamos las publicaciones señaladas.

   En esta ocasión, con Jairo, llegamos al final de nuestro recorrido por este periplo letrado latinoamericano y asiático. Las cualidades en el ensayo La eterna unión de la vida y la muerte ponen de relieve un pensamiento fijo en la contemplación de la experiencia de la vida como un proceso donde la muerte ofrece suministros de sentido. Esas manifestaciones, no obstante, no se refieren únicamente al plano humano. También se expresan en un sentido histórico del uso del espacio. El pasado no se ha quedado atrás de manera irrevocable, no ha desaparecido, de una manera u otra su eco se aprecia aún en el presente. 

El puente justo en el centro de la ciudad de Suzhou llamado Alegría (乐), originalmente un antiguo campo de ejecución de prisioneros (en el dialecto de Suzhou, "alegría" (乐) y "matar" (戮) se pronuncian igual), es ahora un próspero centro comercial con una intersección de metro.

   Esas resonancias las expresa Cortázar con la comunicación constante entre tiempos precolombinos y tiempos modernos. Jairo la rescata para proponer una línea histórica donde signos de diversos órdenes ayudan a la interpretación de un pasado vivo todavía, con repercusiones sensibles, y a la de una vida contemporánea que de un modo realista-mágico se complementa con el pasado, y por qué no, si estamos hablando de literatura, con el futuro asimismo.

Mientras yo estaba parado en el medio del puente, observando la velocidad del tráfico en dirección contraria, las voces de los mortales que estaban siendo ejecutados parecían resonar en mis oídos...”

—escribe el joven autor de Soochow University —.

   Las versiones en español de Rilke al inicio del ensayo y de San Mao en el epígrafe 2, “Variación e invariación”, se deben a Jairo. Él es estudiante de español del curso cuarto. El próximo año egresará de la carrera. Tiene interés en los estudios jurídicos y complementa su formación universitaria con actividades de voluntariado en diversas áreas sociales.


 

La eterna unión de la vida y la muerte. 
El mundo de los sueños de Cortázar


金天宇, Jairo
Soochow University
Departamento de Español
31 de diciembre de 2020

 


I. Vida y muerte

La vida y la muerte, si reconocen una y no otra, es una limitación que eventualmente excluirá a todos los infinitos.
Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino

Hablando objetivamente, todo ser humano tiene vida y muerte, y es precisamente por eso que somos mortales. Como dice Cervantes, los humanos tienen límites. Pero este artículo de Cortázar de alguna manera trasciende esa limitación  —en este texto se rompen los límites entre la vida y la muerte— el protagonista va de la muerte a la vida en un mundo y de la vida a la muerte en otro. Y aquí la vida y la muerte se desdibujan por el ingenioso escenario de Cortázar, la fantasía de los sueños.

   Sin duda, esta es una estructura de infinito. Un hombre de la era azteca se concibe él mismo en la era moderna, y un hombre moderno en una motocicleta se mira a sí mismo en la era azteca en un altar de sacrificios. Cada uno imagina la existencia del otro. Y este así llamado otro, no es más que el mismo. A medio vivir y medio morir, este individuo se estira y se extiende en el contexto de todo el tiempo y el espacio históricos, y en este estado infinito de trascender los límites del tiempo, llega a la eterna unión de la vida y la muerte.

   Esta discusión sobre la vida y la muerte se ve reforzada por el hecho de que el autor escribe sobre las guerras aztecas, añadiendo un sentido del peso del tiempo y de reflexión. Las guerras floridas eran para la caza de prisioneros que serían sacrificados por motivos religiosos. Según los relatos, muchos de los que fueron sacrificados aun se sentirían honrados. En cierto sentido, lograron el reconocimiento simultáneo de la vida y la muerte.

 

Una escena de la película 2001: Odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick

 

II. Variación e invariación

Siempre que veo la multitud de seres en este vasto mar de gente, indefensos en el ciclo del nacimiento y la vejez, la enfermedad y la muerte, el amor y el odio, la ira y la locura, los emociones y los deseos, la pena y la alegría, la separación y la reunión ... siempre reciben una conmoción y lástima incomparables por todos los seres. 
San Mao, Rolling Red Dust


El tiempo está pasando gradualmente, la rueda de la historia parece estar avanzando, y el mundo parece estar desarrollándose. En la ruina de la gloriosa ciudad de Tenochtitlan se aprecia ahora la bulliciosa Ciudad de México, una ciudad que es ahora la capital de México, mientras que los rastros de su antigua presencia azteca son difíciles de encontrar. El puente justo en el centro de la ciudad de Suzhou llamado Alegría (乐), originalmente un antiguo campo de ejecución de prisioneros (en el dialecto de Suzhou, "alegría" (乐) y "matar" (戮) se pronuncian igual), es ahora un próspero centro comercial con un intersección de metro. (Este cambio, o sea, la variación, ha existido a lo largo de un largo período de tiempo, pero da la ilusión de equivocación. Mientras yo estaba parado en el medio del puente, observando la velocidad del tráfico en dirección contraria, las voces de los mortales que estaban siendo ejecutados parecían resonar en mis oídos... ¿Es que tal vez se asemeja al protagonista del artículo? Pero parece que mi empatía no puede llegar a un punto en el que los vea como si yo mismo fuera ellos; tengo mis propias limitaciones...)

   Los tiempos en que vivimos parecen estar cambiando tan rápido... sin embargo, ¿es realmente así? ¿Hay algo constante, "los infinitos" mencionados anteriormente?

 


 

Le Qiao (乐桥), el puente de la alegría

 

   En el primer lugar, el autor retrata al hombre como algo inmutable: cuando uno alcance el estado de "reconocimiento" de la vida y "reconocimiento" de la muerte, la gente, como el protagonista, vivirá y morirá al mismo tiempo, existiendo en el espacio y el tiempo para siempre.

   Pero por otro lado, la esencia del hombre, muchas cualidades del hombre, también son eternas. Es como si cuando leemos los libros de historia, todavía podemos entender empáticamente la forma de actuar y comportarse que los personajes históricos eligieron en las situaciones en las que se encontraban. En este artículo, el personaje todavía no puede escapar a los caprichos del destino (y tal vez esto sea lo infinito más infinito), el protagonista no puede prever el accidente que le ocurre mientras conduce su motocicleta, ni puede cambiar su destino cuando es escoltado hasta el altar del sacrificio. Cuando se enfrenta al peligro y a la muerte, todavía siente miedo, ya sea azteca o moderno. Hay mucho que puede provenir del instinto, y mucho que puede ser emoción que compartimos nosotros los humanos.

   Cuando nos liberemos de estos invariables lazos, constantes obstáculos, podremos ser capaces de alcanzar la verdadera inmutabilidad, la eternidad y el infinito.

 

III. Realidad e Irrealidad

Después de leer el artículo, nadie puede afirmar si él está vivo o muerto, o si es real. En este ensayo, lo real y lo irreal están siempre entrelazados. Nadie puede afirmar si es real el azteca o el motociclista. O tal vez ambos son reales, o tal vez, ambos son irreales. Son solo dos presentaciones de un individuo eterno. Tal vez incluso está él mismo pero en la era ciberpunk, y él mismo en la era del antiguo Egipto, y todos sueñan a un tiempo el uno con el otro…

   Tal presencia también me recuerda a El otro de Borges. La diferencia es que el "yo" del artículo de Cortázar se estira más en la línea de tiempo. Lo aún más sorprendente es que, los "yos" de Borges son un joven y un viejo, y los "él" de la historia de Cortázar son de la misma edad y la misma mente —algo que permanece constante también— durante un período tan amplio de tiempo. Me encantaría verlos comunicarse... o quizás el reemplazo del sueño y la realidad es la forma en que se comunican.

   La ruptura entre lo real y lo irreal nos hace pensar en nuestra existencia. Esto vuelve una vez más al tema del cambio y la inmutabilidad, de la variación e invariación —¿las cosas a las que nos aferramos se pueden perder de repente? ¿Las cosas por las que luchamos son solo nuestras propias ilusiones? ¿Es nuestra propia existencia real o irreal?

   En cierto sentido, este pensamiento es similar al primer tema, el de la vida y la muerte. Para los mortales, el estado de vida es indudablemente real, y el mundo de la muerte es irreal y esquivo. Cuando pensamos que ambos son reales, podemos alcanzar la infinidad de la vida, aunque esta infinidad puede no ser objetivamente real y existir solo en nuestras concepciones ilusorias —o podemos pensar que ambos son ilusorios…


Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

El cielo sobre Berlín (1987), dirigida por Wim Wenders


 

4 de septiembre de 2021
Xalapa-Equez., Veracruz, México
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmail.com