El mercado persa de los fichajes de futbolistas

            El día 31 de agosto pasado finalizó el período para fichar futbolistas por parte de los clubes. Un entretenimiento mundano de los aficionados para ver quien ficha a última hora y por importes bárbaros casi inimaginables. Por supuesto, no se trata de la “Tómbola La Monita” cuya ganancia máxima es un osito, o un perrito piloto, cuyo coste final puede ascender a 100 euros como mucho. Los aficionados no saben lo que significan las cifras de un futbolista, pero les da lo mismo 8 que 80.

Suele decirse, en muchos casos, que la compra-venta de futbolistas es lo más parecido a un “mercado persa”. La obra musical de Albert William Ketelbery ya describió con su música oriental aquello del “mercado persa”: La llegada de los camelleros, el paso majestuoso de las monturas, el canto de los mendigos, la llegada de la Princesa, los malabaristas, los encantadores de serpientes, el paso solemne del Califa visitando el mercado, el canto de los mendigos, el final del mercado se representaba con el crepúsculo…

Los futbolistas son tratados como mera mercancía, los clubes y los agentes de futbolistas pujan con “cifras industriales” y los aficionados viven en la inopia jugando a “Reyes Midas” del Siglo XXI. El Real Madrid pretendió fichar a Mbappé al París Saint Germain. Ofreció diversas cantidades (hasta 200 millones de euros fue la última oferta) que no fueron consideradas ni siquiera se llegó a dialogar para una negociación civilizada. Nadie se paró a calcular lo que significan 200 millones de euros (Más o menos 30.000 millones de pesetas) y como en la “Parábola del rico insensato”, el propietario es un avaricioso. Y quieren ofrecerle a Mbappé una “jaula de oro” que éste no acepta. Y están sorprendidos de que incluso atiborrándolo de dinero no logran convencer al jugador para que amplíe cinco años su compromiso. 

Algo no acaba de funcionar bien en este mercado persa…