La importancia de la heroína futbolística

    El fútbol actual es similar a la heroína.

   El individuo se diluye en la masa. El futbol siempre se ve en grupo, en manada. Nadie ve fútbol a solas, como se lee.  El fútbol es gritar en manada, berrear por las calles en manada. Y las manadas son tan peligrosas, ya saben.

    El nacionalismo enloquece. Con el fútbol ya no es que tu país es mejor que todos los otros. Es que el otro país es cabrón, hijoputa, basura, mierda. No hay matices que valgan, no hay argumentos que decir. Es solo que tu país es lo máximo y todos los demás son enemigos de mierda a combatir e insultar.

     Hay una regresión a épocas tribales prelingüísticas. Ya no se usa el lenguaje, se usan sonidos inarticulados, alaridos, claxons, ruidos frenéticos. Los hinchas se pintan la cara, aúllan , golpean las mesas, Se retrocede a momentos anteriores a la civilización. El único argumento es el grito.

     Se diviniza lo trivial. Tanta alharaca por una pelota que da vueltas. Se les paga a los futbolistas millones de euros, mientras se discute si subir 15 euros el salario mínimo de los trabajadores. Da vergüenza. Cuando un científico descubre una vacuna, un escritor gana el Premio Nóbel no salen las gentes a las calles con alaridos salvajes.   

     Se produce ceguera y violencia. Nunca hubo 50 muertos porque alguien leyera a Proust y no a Joyce. Nunca agredieron a nadie porque interpretara de otro modo a Chopin.  Pero está bien para los poderes. Mientras berrean por las calles no cuestionan la situación del país. Ya lo sabían los emperadores romanos con el Circo.

      El fútbol actual es similar a la heroína.

Antonio Costa Gómez, Escritor