Ciudad Rodrigo al día

 

Cinco meses sin Susana Herreras: El insoportable peso de una butaca vacía

Rubén Sánchez recuerda la coordinadora más longeva de la Red de Teatros de Castilla y León, que falleció en abril

Susana Herreras en Aguilar de Campo, que ha bautizado al Premio del Jurado del Festival ARCA con su nombre

> Al hilo de la celebración de la Feria de Teatro 2021, Rubén Sánchez Domínguez nos remite este artículo de opinión sobre la figura de Susana Herreras, quien fuera la coordinadora más longeva de la Red de Teatros de Castilla y León, que falleció el pasado mes de abril. Según apunta Rubén Sánchez, Susana Herreras “apoyó e impulsó desde su cargo” la Feria de Teatro mirobrigense.

El teatro de la utopía puede cambiar el mundo.

(…)  puede ser honestamente un grano de arena contra la barbarie,

es útil dentro de la desesperación contemporánea (…)

El teatro es un camino.

Ariane Mnouchkine

 

El pasado 4 de abril, en un paradójico domingo de resurrección, nos dejaba Susana Herreras, la eterna coordinadora de la Red de Teatros de Castilla y León. Muchos fueron los amigos que escribieron aquellos días en un intento de despedirse y conjurar la pena. Nunca he tenido la sensación de quedarme en blanco en un escenario, siempre estuve al otro lado de la cuarta pared, pero este aprendiz de gestor, al que tanto enseñó Susana, se quedó sin palabras aquella primavera. Estos días en los que Ciudad Rodrigo -lugar que me evoca tantas cosas hermosas-, acoge la Feria de Teatro de Castilla y León, y cuando se cumplen casi cinco meses sin ella, me parecía un buen momento para llenar ese silencio.

Susana fue la mejor embajadora que han tenido las artes escénicas de esto que hoy llamamos Castilla y León. Su trabajo como madrina de los nuestros fue mucho más allá de lo que marcaban sus responsabilidades laborales. Pero además lo hacía con una pasión a la que era muy difícil resistirse. Al parecer “Shoshana” significa lirio en arameo, cuya etimología se relaciona con los términos alegre, brillante o feliz, y así era Susana, un torbellino de alegría, compromiso, oficio y militancia, cosas que ahora parecen estar pasándose de moda.

Susana fue una de las pioneras en la construcción del tejido sectorial de las artes escénicas en nuestra comunidad. Con ella nos metimos en todos los charcos, incluso en aquellos de los que sabíamos que saldríamos llenos de barro, y no fueron pocas las veces que ella salió a pelear por nosotros cuando teníamos la guerra en casa. No hay duda de que su forma de entender la gestión desde lo público, la defensa de la cultura como elemento democratizador y necesario y su lucha por que las artes escénicas tuvieran la importancia y el trato que merecen por las diferentes administraciones, nos arrastró a muchos a su causa.


Acosada por los de siempre, como en el mito bíblico de Susana y los viejos del “Libro de Daniel”, la Herreras, -como su homónima santa-, también fue decapitada por negarse a hacer sacrificios (en este caso no a Júpiter, pero si a cierto político que se creía tal). Poco pudimos hacer sus discípulos en aquellos días aciagos más allá de contratacar con el dardo de la palabra: recuerdo mi ponencia “PROGR-AMAR en tiempos revueltos”, que pronuncié en unas jornadas en Zamora, y la guerra que dimos en el “I Foro de las Artes Escénicas de Castilla y León”.

Caleidoscópica, coherente, impulsiva, contundente, guerrera, incombustible, apasionada, tremenda, desbordante, arrolladora, contagiosa, fiel, leal, cómplice, amiga… Arrebatadora como la Suzane de Cohen, cultivaba las cuatro “pes” que la antropóloga Lucina Jiménez prescribe a todos los que nos dedicamos a esto de la cultura: paciencia, perseverancia, permanencia y pertinencia.

Miguel Ángel Varela, habló aquellos días de la necesidad de Susana. Aún no tenemos vacuna contra lo incomprensible escribía Carlos Gil, sobre todo cuando nos deja alguien tan contaminante como ella. Y como dijo Jesús Arbués, ahora que la vida se parece a una función de La Zaranda, es triste que ni si quiera hayamos podido tener una última feria con ella. Sin duda la butaca que ha dejado vacía en tantos teatros y festivales será muy difícil, casi imposible, de ocupar.

No pude verla en su última locura, actuar en proyecto “La nave senior”, capitaneada por Félix Fradejas y Marta Ruiz en el Teatro Calderón, pero en el relicario de la memoria guardo muchos momentos con ella como esa noche mágica de 2007 en el TAC de Valladolid: aquel “Barboni” de Pippo del Bono en el Pinar de Antequera es sin duda uno de esos recuerdos que te abrigan el alma cuando la vida te mata de frío.

Las crisis y algunas malas prácticas me apartaron hace años del mundo de la farándula, pero Susana, en su forma obstinada de ver la vida nunca se dio por vencida, enviándome cuantas convocatorias de plazas aparecían o llegaban a sus manos. Gracias por todo lo que me enseñaste querida Susana, tuve la inmensa fortuna de que formaras parte de la maravillosa troupe de maestros que me enseñaron todo lo que se de este mundo y de que tú, siendo grande entre las grandes, me consideraras uno de los tuyos. En uno de esos días difíciles me escribiste una frase de Lao Tse “un viaje de mil millas empieza con un paso”. Vuela alto querida Susana, ármala bacana allá donde estés con todos los nuestros que ya se fueron como Fernando, Rosa, Javier, Paco, Pepe, Juan, Carles y el bueno de Leoni. Como dice Balta de Matarile, te llevamos en los bolsillos y aunque estemos un poco más huérfanos y el 2021 nos haya robado el mes de abril, seguiremos defendiendo todo aquello que amaste con locura.

Como te gustaba decir, nos vemos en las ferias…