Las Arribes al día

Abásolo da la cara en Aldeadávila ante dos buenos novillos de Miranda de Pericalvo y Valrubio

El orduñés desorejó a un gran novillo de Miranda de Pericalvo, e hizo lo propio con otro de Valrubio, mientras que Mario Soto cosechó dos silencios con novillos de Miranda y Valdeflores

Abásolo dio la cara, como siempre, y salió a hombros de Aldeadsañvila tras cuajar dos excelentes faenas a sendos novillos de Miranda de Pericalvo y Valrubio / CORRAL

Triunfo del orduñés Iván Abásolo en el festival taurino celebrado este viernes en Aldeadávila de la Ribera con motivo de sus Fiestas del Toro en honor a San Bartolomé, festejo en el que compartía cartel con Mario Sotos, que se fue de vacío, y en el que se lidiaron cuatro novillos de tres hierros distintos, los dos primeros de Miranda de Pericalvo, y tercero y cuarto de Valrubio y Valdeflores respectivamente.

Abásolo recibía al primero de la tarde toreando de rodillas a la verónica y finalizaba el primer tercio con unos vistosos delantales en el quite. Tras brindar al público, el vizcaíno comenzaba la faena de muleta de rodillas, con dos series de muletazos que levantaron al público de los asientos. Abásolo estuvo entregado, valiente y toreo, pues acabó la faena, primero de rodillas y por último con una serie de manoletinas sin ayuda muy ajustadas. Tras una estocada ligeramente desprendida, el excelente Campanillo se fue al desolladero sin orejas y con el aplauso del respetable, un novillo cuajado, repetidor, bravo y noble que mereció la vuelta al ruedo, pero que el presidente no vio. En su segundo, tercero de tarde y Luciano de nombre, del hierro de Valrubio, Abásolo estuvo valiente y siempre dispuesto, centró la faena por el pitón derecho y logró varias series de mérito que el público reconoció. Abásolo, siempre cumplidor, dio la cara y desorejó a Luciano tras matar de una buena estocada, ligeramente desprendida, a un novillo que se dejó por el pitón derecho.

Y si Abasolo fue la cara de la moneda en este festival de Aldeadávila, Mario Sotos fue la cruz. Llegaba a esta plaza en sustitución de Sánchez Vara, que permanece convaleciente tras sufrir una cogida el pasado 7  de agosto en Villadecañas. El torero alcarreño no hizo nada para ganarse al público, aunque tampoco tuvo el mejor lote, el primero de Miranda de Pericalvo lo ‘despachó’ en 12 minutos de lidia, y el de Valdeflores en 15. El primero, escaso de fuerzas, se defendía por el pitón derecho, aunque por el izquierdo tragó algún muletazo, pero Sotos se desentendió rápido de Comediante tras endosarle una buena estocada después de un pinchazo sin soltar la espada. En su segundo, cuarto de la tarde y cerrando plaza, era del hierro de Valdeflores, Envilecido de nombre, bien hecho y manejable, pero al que nunca se acopló por completo el torero conquense. Comenzó con unos trincherazos muy toreros, lo más destacado de la faena, logró algunos muletazos templados con la derecha y probó por el pitón izquierdo, pero no le convenció, así que volvió al derecho consiguiendo algún muletazo con temple, pero fue al volver a la mano izquierda cuando lograra la mejor serie. Mató de una estocada casi entera desprendida y hubo de recurrir a la cruceta, con el que falló en un primer intento antes de que doblara Envilecido, un novillo cuajado y manejable pero que al alcarreño no convenció. Cosechó su segundo silencio en Aldeadávila.

Tres hierros distintos y otras tantas lidias distintas, Abásolo brilló en la plaza de Aldeadávila con un excelente novillo de Miranda de Pericalvo; del resto, dos novillos manejables de Valrubio y Valdeflores, y el segundo de Miranda que manseó durante la lidia pero al que tampoco se le dieron oportunidades.

Para mañana sábado, último festejo de la feria de Aldeadávila, corrida de rejones con Rui Fernandes y Andy Cartagena, y cuatro toros de Carmen  Lorenzo y El Capea a las 18.30 horas.

Ficha del Festejo:
Festival sin picadores
Iván Abásolo: dos orejas y dos orejas.
Mario Sotos: silencio y silencio.
 
Ganaderías:
Miranda de Pericalvo: primero, ovación en el arrastre;  y segundo, algunos pitos.
Valrubio: tercero, aplausos en el arrastre.
Valdeflores: cuarto, silencio.
 
Público: un poco más de un cuarto de plaza, unas 800 personas.
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