Afganistán. Fe de erratas.

En apenas 4 días los talibanes habrán ganado su ‘guerra santa’ contra el mundo, habrán borrado de Afganistán cualquier vestigio de esperanza para todos aquellos que quieran abandonar el país. No, no darán ninguna prorroga ni a los que quieren salir i a los que quieren sacarlos, incluso amenazan con represalias si los estadounidenses y sus aliados no abandonan el país. Y lo harán, no por voluntad propia sino porque les echan de allí, así que correrán con el rabo entre las piernas en la más desastrosa y vergonzosa acción militar de los últimos siglos.

El país volverá a ser santuario para grupos terrorista de toda clase y condición, que podrán planear sus atentados contra Occidente y los países infieles sin obstáculo alguno. Pronto y desgraciadamente, seremos testigos de ello. Porque su perversa y errónea interpretación la yihad dicen que les obliga.

Pero según los estudiosos de El Corán hay dos tipos de ‘yihad’. La primera se resumen en las palabras del profeta Mahoma: La yihad más grande es la conquista del ego. El hombre que logra conquistar sus pasiones y dominar su egoísmo y sus malos sentimientos es el guerrero más valeroso y el conquistador más grande, ya que el alma es lo más difícil de educar. La segunda habla de la lucha contra el opresor, o contra cualquier sistema social injusto, como cualquier sociedad, por tanto ninguna de las dos hace referencia a la imposición violenta porque estamos en el nivel particular de cada creyente, se trata de una lucha personal.

Por otro lado entre los pecados mayores del Islam (que se traduce como ‘sumisión a Dios’) se citan: la idolatría o adorar a otros dioses, la brujería, matar injustamente, la usura, apropiarse del bien de los huérfanos, huir durante el yihad y acusar de adulterio a las mujeres inocentes. Por todo lo dicho la conducta de los talibanes no obedece a la ley de El Corán sólo a una demencial interpretación de ella.

Han pasado unos días y la tragedia que está sufriendo el pueblo afgano ya no está en las primeras páginas ni en la apertura de los informativos, ahora se habla es de los problemas para sacar a ciertos ciudadanos, en breve ni eso.

Afganistán, como nación, parece haber desparecido del mapa, su bandera se puede adquirir como recuerdo y por unos 13 euros - en oferta de liquidación -, en Amazon[1]. La que ya ondea en Kabul es la de la dictadura talibán, no la de una nación, y esta es paradójicamente de color blanco con letras negras en las que se puede leer: No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta.

Dicen que los chinos y los rusos ya están tomando posiciones, será por eso de que a río revuelto ganancia de pescadores, y como esto es así los estadounidenses no se irán del todo, aunque posiblemente no les verá. Algún cuerpo de élite, de inteligencia, la CIA, el FBI o cualquier otra agencia paragubernamental dejará gente para continuar sus siniestras tareas de centinelas del mundo y de apoyo a unos rebeldes al régimen talibán que ahora afirman que lucharan para devolver al país la paz y la democracia, pero que no pegaron un tiro mientras los yihadistas avanzaban y se apoderaban de una ciudad tras otra. En mi opinión sólo son señores de la guerra que han hecho de esta una forma de vida para seguir beneficiándose de la cuantiosa ayudas exteriores vengan estas de donde vengan.

Afganistán, la tierra de Tamerlán[2], el último gran conquistador nómada que se decía heredero de Gengis Khan pero que fue vencido por los turcos. Afganistán, que logró desprenderse del poder de los iraníes, que proclamó su independencia en 1747 pero tuvo que luchar contra el Imperio Británico hasta principios del siglo XIX. Afganistán, que aceptó la ayuda de los Estados Unidos y también el adoctrinamiento de su clase dirigente por parte de la Unión Soviética y que desde 1978 a 1992 fue una República Socialista lo que no gustó a los dirigentes de Occidente. Y de aquellos polvos estos lodos, porque Afganistán es hoy, no sabemos por cuánto tiempo, una dictadura talibán, un país secuestrado y abandonado, no un estado.

En un editorial del periódico HOY[3] se puede leer: Y Afganistán entrará en un oscuro túnel, después del sacrificio estéril de la población civil. Ojalá que aquella sociedad, ahora abandonada a su suerte, no sea nuevamente el nido de nuevas oleadas de violencia en el futuro. Y es que como bien afirma el escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti: El futuro no es una página en blanco es una fe de erratas. Parece que todos hemos errado con Afganistán.

 

[1] https://www.amazon.es/s?k=bandera+afganistan&hvadid=80882855858482&hvbmt=bb&hvdev=c&hvqmt=b&tag=bingamazonest-21&ref=pd_sl_37ees2mj39_b

[2] Siglo XIV