La España vaciada sigue perdiendo población

Profesor de Derecho Penal de la Usal
Foto Google Maps

España sigue siendo un país asimétrico y, por desgracia, las regiones en las que desciende de forma alarmante la población son las mismas año tras año. Castilla y León es una de ellas y en el padrón de 2021 había perdido cerca de 14.000 habitantes. Esa tendencia ha sido general en todas las provincias de la Comunidad porque en ninguna de ellas el censo creció.

La paradoja es que en estos días de asueto se percibe, más que nunca, que la inmensa mayoría de nuestros pueblos están repletos de personas disfrutando de sus vacaciones; ciudadanos que, en su día, tuvieron que emigrar a las zonas más industriales y emprendedoras de España: País Vasco, Cataluña, Madrid, Asturias, cuando no a otros países -de los que un porcentaje muy elevado nunca volvieron-. Por unos días, sólo por un reducido tiempo, nos imaginamos cómo eran nuestros pequeños municipios hace 50, 75 ó 100 años, en los que, habitaban más de 55.000 personas (me refiero a la comarca de Vitigudino, que consta de 56 municipios), cuando ahora difícilmente superan los 15.000 habitantes. Y como la de Vitigudino, la de Ciudad Rodrigo, las tierras de Ledesma y las de Sayago en Zamora, por poner sólo algunos ejemplos de las cicatrices que han dejado las heridas del tiempo. Con la despoblación se han cerrado escuelas en casi todos los municipios (por poner un ejemplo, en Mieza, en el último censo escolar que consta en los archivos municipales, realizado a finales de los años 50 del pasado siglo, había 391 niños censados en edad escolar, sin contar a los recién nacidos y hasta los 5 años), aquéllas escuelas construidas la mayoría durante los primeros años de la Segunda República; ahora, 90 años después les sirven a los ayuntamientos para hacer centros culturales y sociales, que también se utilizan de comedores para fiestas locales que, como en el caso de Mieza, caben hasta 300 comensales. ¿Qué dirían hoy Marcelino Domingo, Fernando de los Ríos o nuestro paisano Filiberto Villalobos (algunos de los ministros de Instrucción Pública durante la Segunda República) si hubieran sabido que una gran parte de las cerca de 15.000 escuelas construidas en ese periodo, acabarían siendo centros sociales, culturales y de mayores, menos de un siglo después, cuando tanta falta hacían en aquél momento para sacar a España de la ignorancia y posibilitar el acceso a la educación pública a todos los niños, vivieran en la ciudad, en pueblos o en localidades perdidas en la montaña?

Con el cierre de escuelas en los pequeños municipios también han desaparecido consultorios locales y se han marchado médicos y enfermeros y la atención sanitaria es cada día más precaria. Hace unos días, sin ir más lejos, llevé en mi coche a un amigo desde Mieza, primero a urgencias del centro de salud de Aldeadávila y posteriormente al hospital clínico universitario de Salamanca, por una caída de moto, porque no tenían servicio de radiografías ni de ecografías en Aldeadávila y que pudieran diagnosticar la fractura de 5 costillas (diagnóstico final) por la escasez de medios materiales y personales. Esa es la calidad de nuestra asistencia sanitaria.

A este respecto, hemos conocido que el Servicio de Salud de Castilla y León (Sacyl), según los titulares de la prensa local y regional, moverá plazas médicas de zonas rurales hacia la capital (Salamanca) y el alfoz. Al parecer, y conforme publican algunos medios afines al gobierno regional “el plan se fundamenta en varias certezas”, dado que según la Consejería de Sanidad “la atención primaria de Castilla y León no está bien organizada porque hay médicos que tienen grupos de 200 pacientes y otros de casi 2.000”. Así piensan los iluminados técnicos de nuestro gobierno regional, desconociendo un indicador que es vital en nuestra geografía regional, es decir, la existencia de cientos de pequeños municipios, aislados, despoblados, lejos de los grandes núcleos de población, con carreteras tercermundistas, pésimas condiciones de transporte público y de redes virtuales de comunicación. No es lo mismo que un médico rural tenga grupos de 250 pacientes distribuidos en 5 ó 6 núcleos de población y deambulen diariamente de una localidad a otra haciendo cientos de kilómetros que un médico urbano que no sale de la consulta durante las horas que dedica a la atención primaria, aunque tenga grupos de pacientes más numerosos. Si para los aduladores mediáticos del gobierno regional, el diagnóstico de la situación es una “certeza”, ¿la despoblación, la lejanía y las pésimas condiciones de vida de las zonas rurales son una incertidumbre o una certeza menor que lo anterior?

La derecha política lleva gobernando la Comunidad Autónoma de Castilla y León desde hace 34 años, ininterrumpidamente; periodo en el que las zonas rurales de nuestra región han perdido casi el 50 % de su población, los servicios públicos: educación, sanidad y servicios sociales se han deteriorado de forma alarmante y el tejido productivo se ha debilitado considerablemente. Si en este periodo hubiera gobernado la izquierda, ¿qué dirían los aduladores mediáticos del gobierno regional, teniendo en cuenta que están echando pestes del gobierno nacional de Pedro Sánchez un día sí y otro también, cuando sólo lleva 3 años gobernando España? En nuestro país sabemos muy bien que cuando los gobernantes quieren poner coto al caciquismo político ancestral, al que se identifica con aquélla España de “Los santos inocentes”, siempre hay siervos que están dispuestos a arriesgar su vida por los caciques. ¡Así nos va!