¿Incongruencias o despilfarro?.

Al menos, por lo que dicen, el Ayuntamiento Popular salmantino muestra mucho interés por el turismo en Salamanca. Desde luego no se puede desdeñar ninguna actividad económica, el problema está en basarnos casi en exclusiva en los servicios y la construcción. En una provincia incapaz de sujetar a la juventud formada y trabajadores hasta 45 años, como esos 8.000 que marcharon en 2019. Confiemos en la cristalización por una vez de los proyectos económicos futuros anunciados con vehemencia por nuestro gobierno municipal.  

Por eso llama la atención alguna sorprendente incongruencia encontrada en la gestión del turismo, caso del viejo tema de las autocaravanas destacado la pasada semana. Ahora señalaremos otra observada a lo largo de varias semanas, surgida al calor de la “desescalada” pandémica. Prácticamente de forma organizada sólo ha reaparecido el turismo vinculado a las rutas por el río Duero, donde incluyen una visita a la ciudad. Tradicionalmente sus autocares han dejado a los viajeros en el entorno de la plaza de San Julián.

Pero desde hace unos meses contamos con una nueva “instalación” en la Plaza del Mercado Viejo, denominada por el Ayuntamiento “Punto de encuentro de visitantes”. Junto al Paseo del Rector Esperabé, y cerca de la vieja Fonda Veracruz, cuya conversión en Centro de Visitantes confiemos finalice este siglo. En su momento manifesté mi desacuerdo con la actuación en la Plaza del Mercado Viejo, no desde luego con su necesaria rehabilitación. El lugar parece dificultoso para los grandes autocares, con estrechas calles de salida, y sin infraestructura para viajeros (como frente a los agentes atmosféricos). Nadie lo ha usado hasta el momento.

No obstante, ha costado 646.984’53 euros de dinero público y lo lógico es utilizar esa inversión. Con la ventaja de poder aprovechar la escasa afluencia de autocares para probarla y corregir posibles problemas. También se pueden ensayar rutas a pie por el casco antiguo desde ese punto, y ver cómo podemos hacerlas atractivas. La indeseada situación sanitaria actual no debería ser coartada para la inanición municipal más allá de gastar, aunque premiada por sus mayoritarios electores. Podríamos evitar repetir a pleno uso situaciones como las de la nueva norma de Carga y Descarga, cuya puesta en marcha no está siendo muy satisfactoria y probablemente precise ajustes.

Aparte de evitar el despilfarro de inversiones públicas inútiles, la continua propaganda municipal sobre campeones de la sostenibilidad debería impedir contaminación atmosférica innecesaria. Los autocares de los cruceros del Duero realizan dos rutas por la ciudad, pasando por Rector Esperabé y delante de la Plaza del Mercado Viejo. Tomando esta como referencia, esos grandes vehículos continúan bajo el maltratado puentecillo de Arroyo de Santo Domingo hasta Portales de Camiñas o la Plaza de San Julián. Una recorre 1.000 metros más, girando a la izquierda en la Gran Vía hacia Correhuela, y otra 1.900 al obviar ese giro yendo hasta la Plaza de España a dar la vuelta, a ambas habrá que sumar el recorrido del vehículo ya vacío.

¿Tan difícil les resulta ser coherentes con sus propias políticas y promesas?