Nostalgia de verbenas

Otro verano sin verbenas por Sayago. Se hace raro. No parece el pueblo donde viví de niño y pasé los veranos.

Lo que socializa en los pueblos es la Misa, los bares y las fiestas donde vienen los que se fueron a la ciudad a buscarse la vida.

Llevo toda una vida poniendo en valor los oficios perdidos de estos pueblos: la parva, la matanza, la fragua, la mimbre, la huerta, la feria, el telar,…

Soy un poco conocedor de las plantas y me gusta ir por el campo recordando sus usos.  La última pretensión es hacer queso fresco con cuajo vegetal sacado de la flor de la alcachofa.

Esto de venir al pueblo de mis antepasados como si fuera una casa rural se me hace raro. Me cansa más la playa que estar desbrozando, podando o haciendo un huerto por aquí por mi pueblo de Moralina.

Ahora tenemos la polémica de los aerogeneradores y las placas solares. Yo no soy partidario de rechazarlo sin más. El problema cuando hicieron las presas es que no ha revertido en fijar población y beneficio para sus habitantes.

Si quieren poner energías renovables que se haga un contrato que garantice inversión verde, puestos de trabajo y riqueza estructural para la zona. Se debe evitar la compra de caciques.

Pero tampoco podemos ir de bohemios. Esto no se salva con bailes folklóricos.

Los jóvenes ya no van  a Misa, ni a la verbena. Por esta zona no había tradición de peñas pero los últimos años ya se empezó con los garajes y los coches para botellón y fumar porros. A algunos padres sorprendentemente les hace gracia.

Personalmente echo de menos los pasodobles  y estaría dispuesto a negociar con las multinacionales de la energía limpia para revivir estas zonas. No podemos rechazar todo y luego envidiar a Cataluña y al País Vasco.

No podemos ser más papistas que el Papa.

Repito que soy un admirador de la vegetación de Arribes, de la dehesa, de las riberas del Duero y del Tormes y de la zona de especial protección de las aves.

Realmente habría que garantizar señalización para aves, protección de los ecosistemas y elegir bien las zonas de implantación.

Siempre se ha olvidado esta zona. Defender este patrimonio es un deber de los que hemos crecido en estos parajes. No nos han respetado y dudo que tengamos capacidad para sacar provecho de nuestro sol y nuestro viento.

Por qué no intentar ser más listos en esta ocasión. Desde luego los países nórdicos no tienen estos recursos. Si sacan la energía que la paguen en recursos para la comarca.