Las Hurdes míticas

Pocas comarcas habrá en España que lleven adherido el prestigio del mito en su nombre tan significativas como Las Hurdes. Pocas comarcas españolas pueden enorgullecerse también de contar con una amplísima bibliografía sobre ellas, ya desde los siglos XVI y XVII hasta hoy mismo, como Las Hurdes.

Se encuentran también los hurdanos –debido a la llamada ‘leyenda negra’ que se les ha endosado; felizmente, ya superada y rectificada desde hace años– entre los llamados pueblos malditos de la península ibérica; como también los chuetas mallorquines, los agotes navarros, los vaqueiros de alzada asturianos, o los cabreireses y maragatos de tierras leonesas; por no citar sino unos pocos, bien conocidos y estudiados.

Pero Las Hurdes es una comarca fascinante en toda la extensión antropológica y etnográfica del término. Su arquitectura popular, sus tipos de vida, el modo de ser de sus gentes, sus tradiciones orales y creencias, su mundo ‘mítico’, su sabiduría ancestral, sus modos de trabajar y de celebrar…, son otros tantos aspectos que han sido analizados y valorados por muy diversos estudiosos.

No podemos citarlos a todos. Ni siquiera a los más singulares y destacados. Queremos, sí, aludir a la figura del hispanista francés Maurice Legendre, que realizara una investigación descomunal sobre la comarca, y que se publicara en 1927 con el título de ‘Las Jurdes. Étude de Géographie humaine’, traducida excesivamente tarde al castellano. También tendríamos que citar la figura –ya desaparecida– del antropólogo franco-italiano Maurizio Catani, con el que tuviéramos la fortuna de charlar en diversas ocasiones. O, en fin, ya en el terreno literario, el hermoso libro de viajes de Armando López Salinas y Antonio Ferres, ‘Caminando por Las Hurdes’ (1960), que comienza en La Alberca.

Como también comienza en La Alberca el mítico documental cinematográfico de Luis Buñuel titulado ‘Las Hurdes, tierra sin pan’ (1933), una obra maestra del cine en su género, que, pese a que los hurdanos creen que denigra la comarca, creemos que la magnifica y la sitúa en la inalcanzable perspectiva del mito.

Este mismo mes de agosto, entre los días 7 y 20, se celebra en La Alberca una “Semana cultural de Las Hurdes”, en la cual tenemos la fortuna de intervenir, con diversos actos, mesas redondas y proyecciones. La Alberca tiene una enorme deuda con Las Hurdes, ya que, a lo largo de varios siglos, en el antiguo régimen y, a través del señorío de Granadilla, tuvo un dominio sobre buena parte de la comarca hurdana, que, en no pocos momentos, ejerció con mano de hierro, como señalara Eugenio Larruga.

De ahí que sea bueno que, desde La Alberca, se impulse todo tipo de iniciativas (siempre serán pocas) que tiendan a hermanar a los hurdanos y albercanos. Pues –como ocurre con los antiguos países colonizadores con respecto a los colonizados– La Alberca tiene ese tipo de deuda con Las Hurdes, debida a un antiguo dominio que, en no pocos momentos, estuvo marcado por diversas fricciones.

En fin, para concluir, no queremos olvidar a hurdanos y hurdanófilos –amigos– que tanto han hecho y siguen haciendo en pro de Las Hurdes y su mejor conocimiento por parte de todos: como Félix Barroso Gutiérrez o José Pedro Domínguez, entre otros.