Las Arribes al día

“La ambición, el amor propio, el espíritu de superación y la seguridad de tener la verdad han sido cuatro pilares fundamentales en mi vida”

Después de su tarde triunfal en esta plaza en 2017, El Cordobés regresa el 16 de agosto a Vitigudino de la mano de Tauroemoción, festejo mixto en el que actuará con El Capea y el rejoneador Leonardo  

El cordobésa regresa el próximo 16 de agosto a la plaza de Vitigudino junto al Capea y a Leonardo / CORRAL

El próximo 16 de agosto, Manuel Díaz El Cordobés volverá a hacer el paseíllo en Vitigudino. Leonardo Hernández y Pedro Gutiérrez El Capea están anunciados con él para la cita en la que se lidiarán reses de Torrealba.

El regreso del diestro a la localidad salmantina supondrá un nuevo acontecimiento en el marco de una temporada de reaparición exitosa a nivel artístico, mediático y taquillero, tras dos intervenciones quirúrgicas que le mantuvieron tres campañas alejado de los ruedos.

Vitigudino es una plaza en la que ha cosechado tardes de triunfo. ¿Cómo vive el reto de mantener el nivel de sus actuaciones anteriores?

Muy ilusionado. Pero no ya por el hecho de mantener el nivel, sino por las ganas de superarme y mi deseo de poder ofrecer algo nuevo, distinto. Me gustaría que se pudiese ver ese toreo relajado y maduro que estoy pudiendo sacar en el campo y por momentos en mis actuaciones en público. Muchos compañeros, aficionados y prensa me dicen que ven a un nuevo Cordobés. Y eso me alegra. Creo que la vida es un regalo y todos tenemos el deber de superarnos cada día, aunque sin perder nuestra esencia.

Salamanca es tierra de toros. ¿Supone una exigencia añadida torear aquí?

Desde luego. Esta es una tierra de toros y toreros. Y también de grandes aficionados y periodistas taurinos. El toro está presente en la historia y la tradición de esta tierra. Forma parte de su identidad. Y cuando uno viene a torear a esta tierra, el punto de exigencia es siempre mayor. Hay un respeto especial por el toro como animal y lo que representa. Me gusta porque creo que eso da categoría al toreo. No obstante, creo también que la exigencia es algo que debe nacer de dentro. Da igual lo que los demás esperen de ti si no tienes ambición, amor propio y espíritu de superación. Son tres cosas que siempre he intentado mantener vivas dentro de mí junto al deseo de defender mi verdad. Como dice mi querido maestro Curro Romero, “saber que tienes la verdad, te da una seguridad tremenda”.

Comparte cartel con dos toreros, uno a pie y otro a caballo, con una gran proyecto y herederos de dos leyendas. La tarde promete…

La verdad que sí. Es un cartel rematado, con toreros a pie y a caballo de muy distinto corte y toros de una ganadería salmantina contrastada. Me gusta porque está pensado para el aficionado y también para el gran público, ese que quizás no es tan ortodoxo o entendido pero al que le gusta disfrutar de una tarde de toros, que valora la riqueza del toreo y que -no nos engañemos- es imprescindible para la supervivencia de este espectáculo. Creo que tanto Leonardo como Pedro son dignos herederos de sus padres, que han sido dos leyendas cada uno en lo suyo. Leonardo ocupa por derecho propio ya una posición de nivel en el toreo a caballo y tengo el convencimiento de que Pedro acabará encontrando su camino porque su búsqueda constante lo merece. Le admiro mucho por la afición y la perseverancia que tiene. A ninguno de ellos nadie les ha regalado nada. En general, a nadie en el toreo. Cada conquista tiene un tributo.

¿Está disfrutando la temporada de su vuelta a los ruedos?

Mire, disfrutar, disfrutar… no sé si es la palabra. Una cosa es que te llene tu profesión, que te compensen tantos sacrificios y esfuerzos como hay que hacer para llegar y mantenerte arriba cada tarde y que te sientas realizado, y otra cuestión es disfrutar. Incluso para alguien con un carácter siempre positivo y alegre como yo, porque la vida me ha dado mucho. Pero el toreo es una vocación de entrega máxima en todos los sentidos, de una alta exigencia. Hay emociones y sensaciones que son únicas e indescriptibles, para lo bueno y para lo malo. Me hace sospechar cuando leo o escucho que fulano o mengano han disfrutado o que han gozado. Yo gozo pasando un día en la playa o en el campo con mi mujer y mis hijos. El otro día se lo decía a José Miguel Martín de Blas, ese gran periodista taurino que tiene Castilla- La Mancha Media: “A veces, cuando estoy haciendo el paseíllo y voy acercándome al burladero y os veo arriba, me dan ganas de subirme a la tribuna de comentaristas y que toree otro” (se ríe). Bromas aparte, está siendo un año muy bonito, de reencuentro con mis compañeros, con los aficionados, con la prensa y con el toro que es el protagonista de esto.

Su regreso está siendo un acontecimiento mediático. ¿Cómo convive con la popularidad?

Con toda naturalidad. Siempre lo he hecho desde que comenzaron a formar parte de mi realidad. Es más, considero que debo mucho a la prensa porque -gracias a vosotros- he podido transmitir mi mensaje y llegar al corazón de la gente. Han sido fundamentales para mí. Siempre he pensado que como torero debía estar abierto al público, tener proyección mediática. Somos artistas y nos debemos al público. Francamente, no he entendido nunca -aunque respeto- a compañeros que se encierran en sí mismos. Incluso algunos que sí lo hacían antes, ahora se han incorporado a este camino que vengo recorriendo desde hace más de veinte años prácticamente en solitario. Eso me ha obligado siempre a querer ser mejor y a buscar un equipo que también me ayuda en estos temas. El otro día, salía un artículo en el que explicaban que yo era el torero más apreciado por el público en general y analizaban el valor de mis perfiles en redes sociales y mis relaciones con firmas de todo tipo. Eso para mí es un orgullo pero no por vanidad o por una cuestión económica, sino porque significa que de alguna manera estoy aportando dimensión mediática al toreo y devolviendo tanto como me ha dado.