Las Arribes al día

Día de la Patrona de Lumbrales

Como todos sabemos, el 15 de agosto siempre se celebra la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, que es nuestra patrona y en su honor se celebran las fiestas de los toros. Antiguamente, nunca se decía cuando son las fiestas de los toros, simplemente se decía, cuando son o cuando llegan los toros, pues dichas fiestas eran las más esperadas con muchísima diferencia a todas las demás. Lo cual hacía que se celebraran a lo grande y se les diera muchísimo realce, empezando por la parte religiosa y siguiendo por todos los demás acontecimientos.

Las gentes de aquellos tiempos tenían una gran devoción y fervor a su Patrona, y el día de su celebración se vivía muy intensamente. Lo primero que se hacía era asistir a la Santa Misa, la cual se celebraba con toda solemnidad a las 12 de la mañana. Asistían todas las autoridades del pueblo, jovencitas con sus vestidos charros y trajes tradicionales de la tierra, y una gran multitud de gente. Eso hacía que la iglesia estuviera toda abarrotada, pues la gran mayoría de las personas estaban de pie apretadas en los pasillos, desde la parte de adelante hasta atrás del todo. La misa, toda ella, era una auténtica bendición, y más aún, con el realce que le daba ese sonido tan especial del órgano que tenemos en nuestra querida iglesia parroquial, el cual data de 1804 y es una verdadera joya, por lo grande, lo bonito y antiguo que es. Al terminar la Santa Misa, se sacaba en procesión por las calles del pueblo a la imagen de la Virgen, nuestra patrona, a la que todos allí presentes la acompañaban, lo mismo que se hace hoy día, pero con muchísima más asistencia de personas.

Los toros los esperábamos con gran ilusión, emoción y entusiasmo, cosa que desde hace varias décadas eso ha ido descendiendo poco a poco debido a la gran cantidad de fiestas que tenemos, lo que hace que no esperemos ni deseemos su llegada con tanta ilusión e intensidad como antiguamente. Por un lado, ahora disponemos de mucho tiempo libre para poder disfrutar de todas las cosas y, por otro, tenemos una gran cantidad de fiestas durante todo el año, lo cual hace que estemos más o menos saciados de ellas. Cosa que antiguamente eran totalmente necesarias y se necesitaban, debido al mucho y duro trabajo que todos teníamos y por la escasez de fiestas que disfrutábamos.  Y después, como la mayoría de las personas vivían del campo y en verano había que recoger las cosechas, eso quería decir que durante los tres meses de verano no se iba a disfrutar de fiestas ni diversión alguna, pues allí no había sábados ni domingos libres, todo era trabajar. Se empezaba a las cinco o las seis de la mañana, hasta las once o las doce de la noche. Si acaso se paraba media hora o una hora después de comer para la siesta.

Entonces las cosas eran así. Solo disfrutábamos de cinco fiestas en todo el verano, los días de Corpus Cristi, San Pedro, 18 de julio, Santiago Apóstol, patrono de España, y el día de nuestra patrona. Esos eran los únicos días que se tenían para descansar y salir a divertirse un poco, y la verdad es que eran un respiro y una bendición de Dios en medio de tantísimo trabajo.

Aquellos tiempos, eran tiempos de muchos sacrificios y esfuerzos. Pues ese era uno de los motivos entre otros por lo que los del campo tenían tantas ganas de que llegaran los toros, pues eso quería decir que esos trabajos tan duros ya habían terminado por ese año. Y después de terminados dichos trabajos, se sentía esa alegría de misión cumplida. Todo aquello, daba una sensación como de libertad y de agilidad, era como si te quitaran una losa muy pesada de encima y flotaras. Y si alguien no terminaba las faenas de verano antes de los toros, causaba una mala sensación y era de muy mal gusto tener que volver a terminar dichas faenas después de las fiestas.

Voy a contar dos anécdotas por si alguien no ha oído hablar de ellas. Primera: Antiguamente las fiestas patronales, siempre fueron la cabalgata y los tres días de toros, sábado, domingo y lunes, hasta hace aproximadamente cuatro décadas. Eso se debió, a que un día de los toros llovió toda la tarde y no se pudo celebrar la corrida, entonces el señor alcalde preguntó a los jóvenes si querían que se ampliara un día más para poder celebrar la corrida que se había suspendido. Y como es normal, todos ellos dijeron que sí. Y a partir de entonces, se ha seguido con los cuatro días.

La segunda: No sé si sabréis por qué antiguamente siempre se celebraban los toros el último fin de semana de agosto, en vez de ser contiguos al día de la patrona, ya que eso sería lo más normal. Pues el porqué de esto, según siempre me han contado mis padres, abuelos y la gente mayor, se debía a que en el campo era urgente recoger las cosechas, debido a que se podían mojar y estropear, pues de ello dependía muchísimo la economía de aquella gente. Aunque eran gente muy sencilla, también eran muy prácticos e inteligentes.

Texto y fotos: Manuel Corral Arroyo