Cuánto sufren estos puritanos

CUÁNTO SUFREN ESTOS  PURITANOS

    Veo una serie americana que se titula “El matinal”. Trabaja Jennifer Aniston, gente de campanillas. El meollo es que un periodista se folla a todas sus compañeras pero no consta que obligue a ninguna. En ningún momento se ve. Y se arma un picatoste de indignados por aquí, por allá. La mascarada de lo políticamente correcto, la comedia de la santidad moderna cae encima como una maza. Lo echan, se avergüenzan de él.

      Uno piensa que la serie se dedicará a denunciar la hipocresía, lo políticamente correcto, la gilipollez de que a este hombre lo echen sin que haya cometido ningún delito, para cumplir con la comedia feroz vigente. Porque le dan bastante voz a él, incluso la compañera más indignada va a abrazarlo en secreto por las noches, necesita que él la acompañe.  Pero no, la cosa va de que todos sabían lo que estaba pasando y se callaban. De que todos son responsables por omisión. De que el jefe de la cadena lo supo y calló y a él es al que defenestran. Y hay una reportera que interpreta Reese Whiterspon, que parece que es original y sincera, que no se calla, que habla sin tapujos cuando los demás hacen mohines. Pero resulta que es tan hipócrita y santurrona como todos, solo habla un poco más alto.

    En un momento un productor que es el colmo de la doblez y la hipocresía, de los manejos entre bastidores, le dice a una de las que folló el Malvado: “No puedo imaginar por lo que has pasado, todo lo que has sufrido”. Porque resulta que esta mujer, que también folló al Malvado, y lo aprovechó para trepar, sufre un trauma y al final se mata. Y el productor dice: no puedo imaginar lo que sufriste.  Y yo pienso que bombardean países, que torturan a miles de personas, que muchas mueren de hambre, que otras no tienen casa, que otras sufren el desprecio o les disparan por ser negras. Dios mío, estos americanos ¿en qué están pensando? Cuánto sufren con sus delicadezas.          ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR