Salmoral se refuerza para pasar de tener 80 vecinos a 1.600 en agosto

Este pequeño municipio de la comarca de Peñaranda ha multiplicado por 4 su habitual plantilla de trabajadores municipales para poner a punto calles, plazas y zonas verdes
Imagen de la iglesia parroquial de Salmoral en verano | ARCHIVO
Los pequeños municipios de la provincia salmantina se encuentran a pleno rendimiento en cuanto a los preparativos y puestas en marcha de los dispositivos especiales con los que poder cubrir las necesidades y los servicios de la gran avalancha de visitantes y personas del municipio que residen todo el año fuera, que vuelven ahora con el objetivo común de disfrutar de unas semanas de descanso, aprovechando especialmente la llegada de agosto y con él, los festejos patronales.
 
Uno de los ejemplos lo podemos encontrar en Salmoral, localidad de la comarca de Peñaranda, que vive una verdadera revolución durante esta época estival ya que, de los 80 vecinos que viven durante el año, pasan a tener en julio y agosto entre 1.600 y 1.700, lo que supone estar dentro del pódium de municipios salmantinos que logra multiplicar por 20 su población en este tiempo.
 
Carlos Hernández, regidor salmoraleño, asegura que para poder absorber la gran demanda que supone esta gigantesco aumento de la población, “hemos contratado para este verano cinco t
rabajadores
, uno de ellos dedicado al turismo durante seis meses. Ellos se encargaran de que todo el pueblo este bien cuidado y ofrezca lo que merecen aquellos que llegan por estas fechas”.
 
Sobre la rara situación sanitaria que se está generando con el aumento de contagios por la quinta ola pandémica, Hernández afirma como “se está notando ya que hay mucha gente en el pueblo, algo que se repite desde la llegada de la pandemia…yo creo que ante la duda optan por venirse al pueblo a pasar las vacaciones y deja más de lado la idea de la playa por la situación sanitaria”.
 
Una pandemia que ha vuelto a llevar al Ayuntamiento a recalcular los actos festivos en honor a San Roque, convirtiendo lo que era un amplio programa de actos en una llamativa semana cultural, en la que se mezclaran actividades deportivas, actuaciones y hasta excursiones. “Este año hemos querido cambiar la programación y evitar cualquier riesgo, lo importante es preservar la salud de todos, ya volverán las fiestas de siempre” asegura Carlos Hernández.