Un buen momento para pensar ordenadamente en futuro.

Indudablemente la movilidad urbana está variando su rumbo hacia mejor. La nueva normativa limitando de forma genérica la velocidad máxima a 30 km/h. en las ciudades es un cambio trascendente, y parece funcionar razonablemente en Salamanca. Además, abre un horizonte muy interesante si se tiene la voluntad política de aprovecharlo. A ello se une el creciente uso de medios de transporte más sostenibles como la bicicleta u otros, acelerado en otras ciudades (y alentado por Ayuntamientos) como consecuencia de la pandemia.

La vieja reivindicación de colectivos como el ecologista, de poner en 30 km/h. la velocidad máxima en los espacios urbanos afortunadamente ya es una realidad. También existe la obligación legal de crear Zonas de Bajas Emisiones para reducir la contaminación, un grave problema tan ligado al uso indebido del coche. En Salamanca contamos con una amplia zona peatonalizada en el centro, pero se necesitan fórmulas de prioridad peatonal cuanto antes en los barrios. Y resolver de una vez cómo se permite el paso seguro de Bicis o VMP por el centro, prohibidos en esas zonas peatonales.

Espacio preciso para el cruce de vehículos, a menor velocidad menor necesidad de ancho de calzada. Imágenes de diversas publicaciones de Alfonso Sanz. En concreto “Calmar el tráfico” editado por el Ministerio de Fomento en 1998. 

Para consolidar esta nueva realidad es clave adecuar el diseño de las calles a ella. Por ejemplo, reducir la velocidad de los vehículos motorizados permite estrechar el ancho del carril de circulación y ganar espacio para otros medios. Las rotondas ya no precisan un radio tan exagerado como el que se encuentra demasiadas veces en nuestra ciudad. Y con velocidades bajas no hay excusas para crear más pasos de peatones, tan necesarios con una población envejecida como la nuestra que muy mayoritariamente camina.


Desde luego trasmutar una acera en carril bici en el Puente de San José, y toda la estrategia municipal de carriles bicis, no es precisamente el camino del futuro. Recordemos esta consideración de las “Recomendaciones de la FEMP sobre la acera y la prioridad peatonal” de octubre de 2018, mencionada en una nueva ordenanza en debate, “El conflicto entre los modos de transporte en el ámbito urbano debe plantearse entre los modos sostenibles (caminar, uso de la bicicleta y el transporte público) y los vehículos de movilidad personal motorizados, respecto al vehículo privado motorizado; no debería darse entre el peatón y el ciclista.” No parece lo hayan leído muy bien los munícipes salmantinos.

La nueva realidad en la movilidad urbana precisa adecuar la normativa municipal. Estos días llega a los Vehículos de Movilidad Personal, patinetes eléctricos, y hace poco modificaron la Carga y Descarga con un Bando. Está bien, pero ¿no es el momento de revisar la Ordenanza de Tráfico y Seguridad Vial?. A pesar de sus 20 años de vida, en plena era de la Movilidad Sostenible parece más razonable cambiar la perspectiva de esa norma, y agrupar coherentemente en ella todo lo relacionado con ese tema. Incluso sería ideal revisar el Plan de Movilidad. No solo por ser necesario como él mismo establece, el de Valladolid es de fechas parecidas y están en ello, también porque el momento es perfecto para adecuarse a la nueva realidad pensando en futuro.

Y ya que hablamos de normativas, hay servicios municipales de importante uso por la ciudadanía, como bibliotecas, centros cívicos o espacios deportivos por ejemplo, de los que se desconoce o no es fácilmente accesible su Reglamento correspondiente. ¿No sería buena idea publicarlos todos juntos y a mano en la web municipal?. El último, de autobuses, tampoco está con los demás. Si alguno no existe sería deseable crearlo, supervisado por la sociedad salmantina como propietaria de los espacios municipales y no concesionarios privados a su albur.