Las medidas de España

Si para describir a una persona son más útiles las palabras, los números convienen para los grupos de personas o los países. Nos dice más saber que una mujer es tenaz y atractiva que conocer su altura o su peso. Pero la situación social un país nos la describen mejor ciertos índices numéricos (como el de paro, el de Gini sobre desigualdad, el de desarrollo humano, etc.) que la abstracta etiqueta de “atraso”, por ejemplo. Atraso, ¿con respecto a qué o a quién? Los países “avanzados”, ¿no tienen también sectores atrasados? Por no hablar de los tópicos que unos países adjudican a otros –o a sí mismos– a la hora de describirlos. Toda una enciclopedia era el libro “Catálogo de necedades que los europeos se aplican mutuamente, de los periodistas franceses Jean Plumyene y Raymond Lasierra).

Viene a cuento esta divagación porque hace poco el Instituto Nacional de Estadística ha publicado el anuario España en cifras 2021, que nos proporciona las medidas exactas de España, tanto en su conjunto como por territorios y en comparación con los países de la Unión Europea. La variedad y el detalle la información me permiten poco más que tomar nota de la aparición del informe, que es de acceso libre en la red en su versión digital.

Una novedad de interés es que por primera vez evalúa el impacto de pandemia COVID 19. Solo apuntaremos algo sobre demografía y economía. No extrañará el descenso de casi un 50% de los matrimonios y de un 10 % de los nacimientos en 2020, que se acentúa en 2021 hasta casi el 20 %, siendo España el país con menor número de hijos por mujer de la UE (1,23. Se exceptua Malta). Por ello desde 2015 el saldo vegetativo (natalidad – mortalidad) tiene valores negativos y la población iría a la baja y a un envejecimiento notable si no fuera por la inmigración, que ha hecho crecer un poco el número de habitantes en 2020, a pesar incluso la sobremortalidad pandémica. Como se aprecia en la pirámide, esta población es aduata joven y de ella dependerá en el futuro el vigor demográfico de España. (Pasa algo parecido en muchos países UE). Pero hay cinco comunidades donde la población desciende, siendo una de ellas Castilla y León. Así mismo la epidemia ha aminorado en algo más de un año la esperanza de vida, que era y sigue siendo una de las más altas del mundo.

Desde el comienzo de 2021 se registra una recuperación económica (aumento del PIB y del número de empresas), pero la tasa de paro sigue siendo alta (un 17 %) y ha disminuido un 11 % el número de autónomos. Como se sabe, la crisis ha afectado en especial al turismo: un dato relevante es la bajada de un 70 % en las pernoctaciones hoteleras. Lo mismo ocurre con el sector inmobiliario y el comercio exterior. Los ERTEs han paliado bastante esta situación. Aún así, aproximadamente 1/3 de la población española sufre “carencias materiales”, como no poder permitirse vacaciones o no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Por dar una nota de color, añadiré solo la información de las primeras páginas del anuario: tiende a descender el número de incendios –toquemos madera– y seguimos en los primeros puestos en cuanto a superficie boscosa, con casi un tercio de la superficie. En otro lugar veo que disponemos de unos 150 árboles per cápita de media, pero resulta que necesitaríamos 200 para compensar la huella de gases de efecto invernadero que lanzamos a la atmósfera. La emisión de estos ha bajado ligeramente, pero debería hacerlo más si queremos cumplir los compromisos contraídos.

(Imagen: España en cifras 2021, I.N.E.)