¿Cómo funciona el autotest de antígenos que venden en farmacias? ¿para qué sirve y para que no?

Estas pruebas de autodiagnóstico no tendrán validez oficial delante de ningún organismo. Es decir, no podrás utilizarlas como prueba de que has pasado el coronavirus ni sus resultados valdrán como salvoconducto en el caso de un viaje, por ejemplo
Tanto los autotests de antígenos como los de anticuerpos están ya disponibles para el público | Foto: Lydia González

El Ministerio de Sanidad ha autorizado que las farmacias puedan hacer y vender test de antígenos para detectar el coronavirus a cualquiera, sin necesidad de tener una receta.

Es una medida que llevaban mucho tiempo solicitando colectivos de sanitarios y farmacéuticos. En otros países europeos, como Alemania, no solo se autoriza su venta en farmacias, sino que pueden conseguir estos test rápidos hasta en supermercados, igual que las mascarillas.

Su llegada al mercado libre se produce en un momento complicado, con una eclosión de casos de la variante Delta en la población juvenil y más de medio año después de que farmacéuticos y comunidades autónomas lo pidieran, sin lograr torcer el brazo del Gobierno. Al contrario que entonces, la nueva memoria de la norma recoge los autotest -de antígenos y serológicos- como una de las “piezas claves” para la identificación de los casos positivos. Aun así, nada es tan sencillo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, aunque estarán disponibles para todos los públicos en todas las farmacias de España, estas pruebas de autodiagnóstico no tendrán validez oficial delante de ningún organismo. Es decir, no podrás utilizarlas como prueba de que has pasado el coronavirus ni sus resultados valdrán como salvoconducto en el caso de un viaje, por ejemplo; a todos los efectos, serán para llevar un seguimiento personal de la enfermedad, nada más.

Antígenos por 10 euros

Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos explican que, al tratarse de un producto sanitario de venta libre, los tests no tienen un precio intervenido y es el fabricante el que establece a qué valor se comercializará cada producto. Esto quiere decir, a grandes rasgos, que es imposible determinar un precio fijo, pero la mayoría señalan que los costes finales de venta al público de los antígenos rondarán los 10 euros. Algo más para los serológicos.

La empresa española de importación y distribución de material médico-sanitario, Rypo, estima que el precio de estos test de autodiagnóstico se situará entre los 3 y los 7 euros, en función del proveedor y de la cantidad que adquieran las farmacias. “A mayor volumen, el precio baja”, explica Gonzalo Díaz, CEO de Rypo, a Invertia.

Por su parte, Gamma Health, empresa especializada en equipos de protección y salud, también está distribuyendo ya su test rápido de antígenos de autodiagnóstico de la Covid-19. En este caso, la compañía prevé que el precio se sitúe entre los 10 y los 12 euros. Lo único seguro es que no soportarán el IVA y que, en el momento de lanzamiento, habrá alrededor de ocho test fabricados por diferentes laboratorios: tres anticuerpos y cinco de antígenos.


Nariz y saliva

Tanto los autotests de antígenos como los de anticuerpos están ya disponibles para el público. Aunque las similitudes son obvias, es importante también conocer las diferencias entre ambos y saber para qué sirve cada uno.

En el caso de las pruebas de antígenos, este tipo de autotest permite al usuario “la realización de las pruebas sin la intervención de un profesional sanitario, lo que por un lado reducirá en cierta medida la presión asistencial de los centros sanitarios y permitirá la identificación rápida de casos positivos”, según el decreto. Están pensados para utilizarse en los siete días posteriores a la supuesta infección, con los primeros síntomas.

El test es, a grandes rasgos, similar a las conocidas PCR, y se encarga de detectar las proteínas del virus para determinar si, en el momento en que se toma la muestra, la persona está contagiada. El protocolo de cada uno será independiente dependiendo de la marca, pero todos comparten la misma pauta: un bastoncillo de unos 3 centímetros que hay que meter hasta el fondo de una fosa nasal -dependiendo de la marca, a veces vale sólo con saliva-, sin preparación previa, remover un par de veces y colocarlo en un pequeño medidor. En menos de 15 minutos el diagnóstico estará preparado: si el resultado es positivo aparecerán marcadas las líneas de test (T) y de control (C); si es negativo, sólo la de control (C). Si no aparece ninguna significa que el test es defectuoso.

Las pruebas de antígenos suscitaron una cierta polémica hace algo más de medio año por no presentar gran eficiencia en personas contagiadas pero asintomáticas. Ahora, con una nueva ministra de Sanidad y los fabricantes más experimentados, su sensibilidad y especificidad -localizar e identificar este patógeno en particular- supera ya el 90%, según los datos de las empresas responsables.