Para Antonio Colinas, desde Lima. Poema de Héctor Ñaupari

 El poeta peruano Héctor Ñaupari  en el Colegio Fonseca de la Universidad de Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

 

Dejo conocer otro de los poemas que me están llegando y que se incluirán en la antología “El ciego que ve”, dedicada a Antonio Colinas y dentro del homenaje que se le tributará en el XXIV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, previsto para los días 13 a 19 de octubre, por mí dirigido y formando parte del programa de actos de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.

 

Héctor Ñaupari (Lima, 1972). Poeta y ensayista, con estudios superiores y de maestría en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y de doctorado en la Universidad de Salamanca (España). Es autor de los libros de poesía En los sótanos del crepúsculo, Rosa de los vientos, Malévola tu ausencia y La boca de la sombra, libro este último que reúne toda su poesía.

 

 

Muñoz Quirós, Ñaupari y Colinas (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

EL RESPLANDOR CELESTE DE TU CUERPO

 

 

Que si beso y parece que el labio sabe a muerte,
amor venza a la muerte en ese beso

Antonio Colinas, Letanía del ciego que ve

 

 

Permite que ciego quede ante el resplandor celeste de tu cuerpo,

Afrodita desatada entre mis brazos.

 

Tal vez tengamos el tiempo de un suspiro que hurto de tu boca para amarnos:

recodo laberíntico donde te encuentro para perderme,

ígnea rosa cuyo ser real jamás conoceré.

 

Conservemos este instante como un sigilo,

imaginado como un unicornio en nuestro último sueño

Ardor eterno y breve, escanciado como el clavel entre los petirrojos.

 

Jazmín mío,

acúsome de no poder dejarte,

cuando tú siempre me abandonas.

 

¿Qué será de mi alma sin la refulgencia que nace de tus pechos?

 

Unas montañas que desaparecen ante la luz

 

insomnio que muere ante la flama

el espacio que nos une, el vino que nos desata.

 

Tormenta de sol como la luz ópalo de tu piel, mi amada,

que me traspasa, que me desasosiega,

que se apodera de mí

y es el viento que deja sin rumbo a la hierba, que soy yo, deliciosa sirena,

 

el resplandor celeste de tu cuerpo es mi única patria.

 

 

Santiago de Surco, Julio de 2021.

 

 

Héctor Ñaupari, David Cortés Cabán y Giovanna Benedetti (Foto de Jacqueline Alencar)