‘La Biblia’, poema de Leopoldo López Samprón

 Jacqueline Alencar con un ejemplar de la Biblia del Oso, más conocida como la Biblia Reina-Valera, en una exposición realizada en Salamanca por la Iglesia Cristiana Evangélica de Paseo de la Estación, con fondos de la Sociedad Bíblica de España (Foto de A. P. Alencart)

Dejo conocer este poema escrito por Leopoldo López Samprón, natural de un pueblo del Bierzo (San Julián-Vega de Valcarce, 1951), pero con larga residencia en León capital. Ha participado en catorce ediciones del Encuentro Los poetas y Dios, que se celebra en Toral de los Guzmanes. También en varios Encuentros Cristianos de Literatura que anualmente se realizan en Salamanca. Participó como poeta invitado en el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que tuvo como centro la poesía de San Juan de la Cruz y su Llama de Amor Viva.

 

Jacqueline Alencar en Toral de los Guzmanes (León), sosteniendo un ejemplar de la primera edición de la Biblia del Oso, propiedad del poeta Luis Carnicero (Foto de A. P. Alencart)

 

LA BIBLIA

Para Jacqueline Alencar

 Cógela como un grano de trigo,

en tus inseguras manos.

Y abre los portones de su casa

habitada de tiempos valerosos,

de bodas, de amor y vino,

de pan, de sosiego y de agua.

 

Penetra en ella, con tu mirada

y recorre poco a poco los latidos

del oleaje de su pecho.

Descansa y entreabre una sonrisa,

de que tu boca y la suya

se han hablado en el silencio.

 

Atraviesa los salones de su alma

y recoge el pañuelo de tus llantos,

que desde niña te tiene preparado.

Y si quieres llorar, llora sobre el lecho

del amor que te ofrecen sus entrañas.

 

Cógela como una espiga

de los ondulantes campos.

Que quiere con fragancia seducirte

en las ondas de su dorado color,

y no escondas las heridas de tus gritos,

que las balas nunca llevan la razón.

 

La arena palpitante de tus miedos,

déjala morir sobre sus playas;

y llévala, llévala contigo

a todos los rincones donde vayas.

 

No la dejes de lado entre semana,

y sólo la acaricies los domingos.

Átala a tu mano siempre, de continuo,

y grava su nombre en tu corazón,

que es, hermosa y perfecta,

que es, La Palabra de Dios.

 

Leopoldo López Samprón leyendo sus versos en uno de los encuentro "Los poetas y Dios", en Toral de los Guzmanes  (foto de Jacqueline Alencar)