Retos

No parece muy propio hablar de retos en tiempo de vacaciones, relax y descanso. Pero es una forma de solidarizarse con quienes por una u otra razón no pueden disfrutarlas.

La vida está llena de retos, es más, la vida en sí misma es un reto, para todo ser vivo y, para los racionales, también una sucesión de satisfacciones que, junto con aquellos, dan sentido a la vida.

Terminaba mi columna, escrita el 28 de junio, para la edición en papel del mensual de julio de este periódico, diciendo que “La liberación parcial de llevar la mascarilla hemos de tomarla con la responsabilidad de ponerla en aquellos lugares de mayor riesgo de contagio porque, cabe repetir, que el virus sigue estando ahí y tenemos que tratar de evitar una quinta oleada, que podría ser salvaje”. Está claro que ese reto no lo hemos cumplido. No la hemos evitado y esa quinta oleada está entre nosotros, mostrando sus garras salvajes, cebándose en los jóvenes, principalmente. Frenar su expansión es un reto que nos compite a todos, no solo a las autoridades sanitarias.

El pasado jueves se celebró el segundo homenaje de Estado a las víctimas de la Covid. Con una gran representación de los poderes del Estado, la política y la ciudanía. Lástima de las ausencias calculadas, porque no es momento de acaparar protagonismos, sino que es responsabilidad de todos y un reto para el conjunto, mantener viva la memoria de quienes murieron en tan dramáticas circunstancias, sin el oportuno adiós de sus seres queridos y amigos, en la mayoría de los casos.

Lamentablemente, para muchos sigue siendo un reto el aprender algo de lo ocurrido en este ya casi año y medio. La pandemia nos ha enseñado muchas cosas, pero es un reto el incorporar esas enseñanzas al día a día, a nuestros comportamientos y acciones.

El coronavirus ha puesto de manifiesto lo que ya sabíamos: que la unidad es fundamental para hacer frente a los asuntos importantes y a las cuestiones de Estado. Pero sigue siendo un reto que un número significativo de dirigentes políticos lo entiendan y sepan separar sus intereses particulares o de partido de lo que es el bien común y por el que tienen que trabajar, que para eso les pusimos ahí con nuestros votos.

La Unión Europea ha aprobado, definitivamente, el “Plan de Reconstrucción, Transformación y Resiliencia” presentado por España, dotado con 140.000 millones de euros, de los cuales, unos 70.000 millones son en ayudas directas para tres años. El Gobierno incluyó en los presupuestos de 2021 unos 24.000 millones, en forma de adelanto, para animar a la recuperación desde el primer momento. Sin embargo, a la altura del mes de mayo, el Ejecutivo solo había desembolsado 196 millones, el 0,82% de lo previsto para este 2021. En las últimas semanas se han aprobado algunos cientos de millones para varias partidas y unos 7.000 millones en transferencias a comunidades autónomas y ayuntamientos. Consecuentemente, es un reto para el Ejecutivo gastar lo previsto para el año en curso, tendrá que moverse con rapidez. Las ayudas no se perderían, porque están configuradas como plurianuales y, por tanto, se pueden gastar en varios años, pero tiene mucho sentido el adelantar las inversiones para que lleguen cuanto antes al tejido productivo y que se pongan en marcha los proyectos que permitan la recuperación económica y social. Si continúa la demora, esta pondrá en cuestión el reto que supone cumplir a tiempo con los compromisos contraídos con Bruselas.

Los líderes europeos aprobaron la primera entrega de dinero para España el pasado martes día 13, liberando los primeros 9.000 millones de los 19.000 que prevé aportar en este 2021. Es un reto para el Gobierno y para los sectores destinatarios, el emplearlos ateniéndose a las normas establecidas y buscando la rentabilidad prevista. Para asegurar que así sea, España cuenta con una plataforma para registrar, controlar y certificar todos los pagos, de tal forma que Bruselas pueda supervisarlos directamente, según y cuando lo estime oportuno.

Quedan por ahí otros muchos retos, individuales o colectivos, y, entre estos últimos, el reto de modernizar el país, que es cosa de todos. Los recursos están, aunque siempre serán limitados, falta concordia y consensos.

Sintamos el poema de Antonio Machado “Hoy puede ser un gran día”, musicalizado por  Joan Manuel Serrat

                                                                                                              Aguadero@acta.es