Las Arribes al día

La verdadera mina

La noticia del definitivo carpetazo a la mina de uranio de Retortillo ha sido una cascada de alegría para la mayoría de las gentes de esa comarca

El Campo Charro despertó el lunes de la pesadilla que lo ha tenido en pie de guerra durante más de una década. La noticia del definitivo carpetazo a la mina de uranio de Retortillo ha sido una cascada de alegría para la mayoría de las gentes de esa comarca. Para quienes se negaban a un proyecto sucio, contaminante y nocivo, en las antípodas de una tierra que tiene en la naturaleza y la tradición su mayor tesoro.

Ahora que la pesadilla de la mina ha acabado es el momento de no cruzarse de abrazos y pretender vivir de las rentas a la espera de un milagro económico que revitalice esa comarca. Con la resaca vida de esa decisión, lo peor que podía pasar sería volver a dormirse mientras se  deshojan calendarios. 

El Campo Charro, tan azotado por la despoblación y víctima de las políticas nefastas ejercidas por el bipartidismo durante las cuatro últimas décadas  que vaciaron sus pueblos, es realmente una tierra de oportunidades. Si como suena, de oportunidades. No es una utopía, porque tiene infinitas oportunidades en medio de ese paisaje espectacular de la encina y la llanura.  .

Por un lado la gran reivindicación y asignatura pendiente de esa comarca es exigir la reapertura del Tren del Duero. Resulta inconcebible que uno de los trazados férreos más espectaculares de Europa lleve cerrado casi cuatro décadas por mor nefastas decisiones políticas. Para rehabilitar esa estructura solamente sería necesaria sustituir la vieja vía y sus traviesas en diferentes tramos por otra de las que se ha desguazado para instalar líneas de alta velocidad, porque la infraestructura sirve en su totalidad y los puentes, una vez engrasados y pintados, soportan perfectamente el peso del material que circularía, que son vehículos ligeros (otra cosa es que fuera a circular por ahí pesados mercancías, algo que no se contempla).

Desde hace años el mundo del ferrocarril está de moda. Cada vez más personas dedican su tiempo de vacaciones para hacer la ruta  del Transiberiano, o el argentino Tren de las Nubes, o acuden a Suiza para disfrutar de un viaje en las espectaculares líneas alpina. El tren ha creado un turismo floreciente, con personas procedentes de todo el mundo. No hay más que ver el ejemplo de España con trenes como el Transcantábrico, el Al-Andaluz, el del Peregrino, el Expreso de la Roble, el que conduce a la espectacular estación de Canfranc o, incluso, aunque en línea convencional el viaje entre Zafra y Huelva, por toda magia que encierra la serranía onubense de Cumbres Mayores, Jabugo…

Y aquí, en Salamanca tenemos el Tren del Duero, de línea más paradisiaca de Europa, donde parte del trazado atraviesa nuestra provincia, que debe ser el gran revulsivo turístico, más aún con el añadido de la floreciente navegación del Duero, convertido en una verdadera veta económica. Hoy por hoy, un viaje en tren turístico entre Salamanca y Oporto sería un verdadero filón, una vía de oportunidades y desde luego la apuesta económica para el resurgir de una tierra a la que condenaron los políticos...

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