Madrid, metrópoli planetaria

De Madrid al cielo,/ porque es notorio / que allí va quien sale/ del Purgatorio.

(Antonio de Trueba, Madrid por fuera, 1878).

Ese meteoro político que es la presidenta de la Comunidad de Madrid avanza imparable día a día hacia nuevos y cada vez más amplios ámbitos de acción pública. Del regional ha pasado al nacional y de ahí al europeo y al mundial. No hay fronteras: “de Madrid al cielo”. Tras defender un Madrid que es metonimia y quintaesencia de España toda, pasa a reivindicar su ciudad como “capital europea del español”, línea Maginot ante el separatismo y “kilómetro cero de la Libertad” para todos los oprimidos, incluidos cubanos y venezolanos, cuyo rumbo suicida sigue el gobierno de Sánchez, que está llevando al país al abismo.

Y a mi me parece bien que Ayuso haya creado una Oficina europea del español dirigida por un político tan versátil como Cantó. Hacía falta y más ahora que hay que controlar Telemadrid. Véase si no: la oficina dice que “colaborará con entidades internacionales para potenciar el español mediante informes y debates que harán en Madrid expertos y líderes de opinión”. (Bueno, eso es una traducción: el comunicado original dice lo mismo con más del doble de palabras, entre las que están “buscar sinergias”, “realizar acciones de puesta en valor” (sic) o “se gestionarán informes”. Y así se ve que, en efecto, en la Comunidad de Madrid hace falta una oficina que defienda al español con no menos vigor con el que su presidenta defiende a España).

Ni se podrá censurar que se dé a la oficina un alcance europeo. España se da por perdida: ¿acaso la Real Academia, el ministerio del ramo, el instituto Cervantes y los de Burgos, Salamanca y La Rioja han sido capaces de frenar el avance del catalán y del eusquera, punta de lanza del separatismo, y de españolizar a los niños de esas provincias?... Pero luego vendrán Navarra, Valencia, las Balerares… Lo dicho: a España le queda medio telediario, pues dice la Srta. Ayuso “está secuestrada por minorías que la odian” y los intereses de España y los de Sánchez “son distintos”. Pero ahí están Ayuso y Cantó para remediar lo que parece irremediable.

Y no para ahí la cosa. Imaginemos que China y Rusia, o sea el maoísmo y el poscomunismo, urdieran una alianza satánica para atacar y someter al mundo libre. Pues ¡que no cunda el pánico! Como en la Guerra fría anterior, en tiempos de Ike y el tío Paco, España, con sus bases militares, será la retaguardia profunda en la que Madrid liderará la resistencia y el contraataque con esta Pasionaria rojigualda a la cabeza. Si en 1936-39 no se pudo frenar al fascismo, ahora habrá que aliarse con él para que una vez más el comunismo muerda el polvo. ¡Antes muertos que rojos!

Nadie podrá dudar, pues, del carácter internacional de la villa de Madrid. Ya el Cobarruvias especula sobre su etimología, que derivaría de matre, “por serlo de tantas naciones que concurren a ella”. (Aunque añade que, según otros, vendría del griego matrilion, que significa casa de putas, con perdón). En ese ombligo del mundo libre seguiremos viviendo “a la madrileña”, con mucha marcha, acceso a terrazas y bares, y siempre a la espera de ver con qué nos sorprende mañana la Srta. Ayuso.

El mundo ya no es el mundo: ahora es Madrid y sus alrededores.

(Foto: Europa press)