Silencio infinito

Con nuestro personaje de hoy no vamos a andarnos con preámbulos. Entre otras razones porque al “contarle” al señor Manuel quien era, después de escucharme con suma atención me dijo muy serio y con vehemencia manifiesta: “Yo voy hacer 87 años de edad el 12 del mes de julio; pero… cuando sea mayor, quiero ser como-Antonio Muñoz Calvo”-.

Y reitero: “Además de ser una persona humilde, con capacidad de reconocer sus limitaciones y habilidades pero sin centrarse en sí mismo”.

“Nació en El Cerro en 1949 (13-6-1949) . Por ello es Géminis. Y trabajó en varios sitios con un primer trabajo duro en los túneles de Villarino. Después le “tocó” la mili, que tampoco era cosa suave, y al terminarla se marchó hasta Barcelona primero de camarero y posteriormente en un almacén de papel. Por si hubiese sido poco, se embarcó en la motonave  Agrotay y cinco meses más tarde en ‘El Mercedes del mar’. Haciendo más tarde un curso de Resistencia de Materiales hasta que emigró hasta Alemania con trabajo en una fábrica de engranaje, pasando luego y durante tres años, a otra empresa Kasarwalter Maschienfabrick… Regresando después de una estancia de cinco años a Madrid. Era el año de 1978. Encontró trabajo  durante nueve años, llegando a patentar un procedimiento para restaurar bañeras y esmaltes en general. En el año 1987 vuelve a El Cerro en el que trabaja hasta su jubilación”.

- Señor Manuel… señor Manuel que se ha quedado usted “patidifuso” y anonadado con este despliegue territorial y geográfico de nuestro amigo Antonio en esa larga exposición de sus trabajos. Pero que aquí, no han terminado, pues puedo asegurarle que aún va usted a tener más motivos de asombro; pues como ya nos dijo, en su vuelta hasta El Cerro, atendió al ganado y otras labores del campo en este singular lugar de la provincia salmantina. Aun así  y en los “intermedios” le dio tiempo para leer infinidad de libros de astrofísica, algo que le hubiera gustado estudiar con más profundidad. Durante los años 2003 al 2015 fue el Alcalde del lugar y de Valdelamatanza. También “anda” inmerso en la Fábrica de Castañas y Derivados de gran fama, sita en El Cerro… y aparte de otras muchas habilidades, es un pintor artístico y autodidacta y lleno de colorido. (Ver foto).

- ¿Sabes lo que te digo?

- No lo sé, señor Manuel. Pero dígamelo.

- Pues que antes estaba yo “patidifuso” y descolocado con la larga exposición de motivos sobre Antonio, pero estoy seguro de que si de todo “esto” se entera tú amiga la inefable Mari Loli, ella sólo podría articular en palabras… ¡Por Diosssssss!

- Sí señor. Pero aún habría que tocar en esta historia humana y también divina; que en otro momento de nuestra charla me cuenta: “Cuando me fui a Barcelona en el año de 1971 llevaba en el bolsillo 78 pesetas. Y gracias a un amigo de Lagunilla que allí moraba, pude dormir bajo techo tres o cuatro días”. Y… ¡pásmese señor Manuel! Antonio me habló de usted y bien: “Me dice, que usted le hace pensar cuando lee cosas suyas, que la edad da gran experiencia, sabiduría y filosofía. Y que ello, es un grado natural que da para hablar de cualquier cosa importante”.

- Pues hombre ¡Muchas gracias! Ya decías tú al principio qué: “Era un hombre humilde y comprensivo y que cree en la amistad y en los buenos amigos”…

- Y, llegados a estas alturas, se estará usted preguntando, también bastante confuso… ¿Por qué habrá puesto hoy de título Silencio Infinito?

- Me lo he planteado más de una vez.

- Pues descanse usted. Ello se debe a que-Antonio-, tiene una finca estupenda en el corazón de “Hornacinos” (Ver foto), que es lugar de Silencio Infinito, allá en EL Cerro entre frondosa vegetación, aguas trasparentes, olivos y castaños centenarios, robles, manzanos, perales, higueras y retamas en flor. Y él, Antonio, en este trasiego de voces pidiendo la devolución del eco, por los visitantes desde el-“Balcón de Extremadura- es testigo directo de que cuando todo termina; y entre pincelada y pincelada de sus coloridos cuadros de ese Silencio Infinito, que se extiende hasta “Las Navas” en el  Hoyo de Hornacinos… ¡Por eso!