El robot

En los graderíos de los estadios de las Olimpiadas de Tokio habrá robots (o robotes). No sé cómo sonaran las palmas de los robots cuando aplaudan o cómo será el grito de ¡bravo! en español. Yo creo que serán  sonidos metálicos. De todo eso nos iremos enterando. Lo importante es que van a ser el público de las olimpiadas. Hasta ahora yo pensaba que los robots nos iban a ayudar mucho no sólo en las labores domésticas sino en funciones de alta tecnología, que es lo que nos habían venido diciendo los mismos técnicos que hacen los robots. Pero uno no había llegado a pensar que esos artefactos con su inteligencia artificial nos iban a suplantar. Pero si pueden ser el público que aplauda a los atletas y deportistas yo me pregunto por qué no pueden ser también los mismos atletas y deportistas y así en la siguiente pandemia para que no se contagien ya no será necesario que compitan los hombres y mujeres, que son los deportistas y atletas hasta ahora. Eso pueden hacerlo los robots. Y uno sigue pensando no para hacer una película de ciencia ficción sino en la realidad del ser humano y su futuro si ya que estamos perdiendo nuestra propia identidad de ser humano, hombre y mujer, y cada vez sabemos menos quiénes somos y adónde vamos, me pregunto, si no llegará el momento que nuestras mismas máquinas nos suplanten y nos digan quitaos de ahí, retiraos a un lado que vamos nosotras y nosotros (y nosotres).

Y hasta puede ser que sustituyan a los profesores, que de alguna manera ya lo están haciendo con las clases, las conferencias, los congresos que llaman ·”on line”. Bien, digamos que por poco más se presenta un robot en la clase se sube a la tarima y da una clase magistral, o sostiene un diálogo con sus alumnos y el profesor a su casa, a echarse la siesta.  Y porque no podemos pensar que se metan a políticos y que, teniendo en cuenta cómo están las cosas de la política, con poquito esfuerzo lo hagan mejor que los políticos de ahora: y en los siguientes comicios los votemos, ganen las elecciones y nos gobiernen.

De momento dejémoslo así. Porque si seguimos, estoy viendo que no solo nos suplantan sino que nos echan de la tierra.