Arrimarse al sol que más calienta

En estos tiempos en los que tanto cuesta encontrar trabajo bien puede darse con un canto en los dientes el polifacético Toni Cantó por el chollo que ha pillado: director sin funciones, para la defensa del español ya contamos con el Instituto Cervantes, creado, con recursos del Estado, para promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español, y que cuenta con más de dos mil trabajadores,  del chiringuito creado para él de la noche a la mañana con el nombre de Oficina del Español de la Comunidad de Madrid. ¡Ni más ni menos!

En estos tiempos en los que a los títulos hay que sumarle un máster para conseguir un contrato laboral de meses, el tal Toni Cantó, para poder seguir viviendo del cuento, solo ha tenido que volver a cambiarse de partido y arrimarse al sol que más calienta, en este caso a la presidenta Ayuso, que es la que le ha montado el chiringuito. ¡Vaya suerte!

Si hay alguna virtud que tengan todos los políticos, esa es la gratitud. Hasta me atrevería a decir que es la única regla que no tiene excepción. Desde alcaldes a presidentes de gobierno, pasando por ministros y cargos autonómicos, todos han dado, y siguen dando, sobradas muestras de ello. Lo primero que hacen en cuanto cogen la sartén por el mango es empezar a recompensar a los que les han ayudado a cogerla. Ahora mismo, siguiendo el ejemplo de los presidentes anteriores, aunque ya se lo están criticando a voz en cuello, Pedro Sánchez, en el ecuador de la legislatura, se ha liado a quitar carteras ministeriales a diestro y siniestro, que serán sustituidas por otros cargos, porque ningún ministro se va al paro, para dárselas a otros, y a otras, que diría él, para cumplir con todos. Ni se sabe la de chiringuitos que habrá repartidos por todas las comunidades que nadie sabe para qué sirven, pero que todas tienen un director al frente, el director asesores y los asesores secretarios y qué sé yo cuántos carguillos más. Hasta los alcaldes más insignificantes reparten el pan entre los suyos y dejan las migas para hacer ver que cumplen con la ley. Y es muy loable que sean tan generosos, ser agradecidos es de bien nacidos, lo que es reprochable a todas luces es que ejerzan la generosidad a costa de los ciudadanos.

Debido a estos atracos, nos faltan médicos, enfermeras, policías, maestros, funcionarios, personal de servicios, residencias para mayores, guarderías y hasta centros médicos, en el mejor de los casos, y en el peor crece el número de familias pobres y hasta hay zonas en la capital del reino cuyos vecinos llevan siglos reclamando luz eléctrica, pero eso sí, cada ciudadano tocamos a varios jefes por cabeza, aunque algunos, como el polifacético Toni Cantó solo nos sirva para obsequiarle con setenta y cinco mil eurazos al año por arrimarse al sol que más calienta. ¡Menos mal que en tiempos no muy lejanos se comprometía a acabar con los enchufes de una vez por todas!