Ciudad Rodrigo al día

 

Discurso íntegro de Marcos Iglesias durante el acto militar de homenaje a los caídos

El acto de homenaje tuvo lugar en la mañana sabatina en la Plazuela de Herrasti, desde donde hubo un desfile hasta la Plaza Mayor

Coronel Jefe del Regimiento de Especialidades de Ingenieros núm. 11, Coronel Jefe de la Base Aérea de Matacán, Subdelegado de Defensa en Salamanca, Sr. Obispo Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo, Presidente de la Cámara Municipal de Almeida, Autoridades de otros municipios con protagonismo en la Guerra de la Independencia, Concejales de la Corporación Municipal y Miembros de la Familia Pérez de Herrasti, Amigas y amigos, todos,

211 años. 211 años después, un día tal como hoy, Andrés Pérez de Herrasti, gobernador militar, capitulaciones en mano, rendía la plaza de Ciudad Rodrigo, tras el largo y duro asedio del ejército de Napoleón sobre nuestra ciudad, tras haber hecho brecha en la Muralla.

Herrasti y otros hombres (unos 4000) fueron deportados a Francia, aunque recobrará aquél la libertad unos años después, en 1814, fecha en que el Rey español lo elevaría a teniente general.

Ciudad Rodrigo ha sido escenario de duras batallas, todas cruentas, pero que no han logrado dinamitar su belleza singular. La Guerra de la Independencia, Guerra Peninsular o “Francesada”, como por algunos se le conoce, ha sido el acontecimiento histórico donde más hemos contribuido desde nuestra historia particular mirobrigense a la grandeza de la Historia de España. Por su heroica resistencia, Ciudad Rodrigo llegó a ser sede de la Junta Superior de Castilla la Vieja; muestra de su importancia estratégica.

Con aparente ánimo de invadir Portugal, aliado británico, pronto Napoleón pretendió hacerse con el reino de España, dando pie a una ejemplar resistencia nacional. Una larga guerra de 6 años (1808-1814), que todavía se nota en nuestros principales edificios o monumentos: en la Muralla, particularmente en su brecha grande que tenemos aquí al lado, y en la Catedral de Santa María, cuya torre es testigo evidente de los impactos de las batallas.

El primer sitio duró entre el 26 de abril al 9 de julio de 1810. Duras semanas donde 65.000 hombres del ejército francés luchaban frente a unos 5.500 compatriotas, encerrados, estos últimos, en estos muros para salvaguardar la dignidad de la plaza. Primer sitio, dado que hubo otro, el inglés, que fue tan o más devastador que el primero, en 1812, liberándose la ciudad un 19 de enero, víspera de nuestro patrón, San Sebastián, por el Duque de Wellington (quien también fuera en otrora momento primer ministro británico), lo que le servirá para ser nombrado duque de Ciudad Rodrigo, título que todavía con inmenso honor ostentan sus descendientes.


A veces miramos la Historia como una mera narración de hechos; asépticos de que cada momento se ha construido con el dolor y las proezas de muchos hombres. Merece la pena recordar a quienes, unos de forma más visible (como Pérez de Herrasti, o Julián Sánchez “El Charro” -cuyos restos reposan en este mismo lugar- o Robert Craufurd -que se dice que está enterrado en los muros de la propia Muralla-), pero otros de forma más silente y anónima (me refiero al pueblo llano) dieron todo lo que pudieron por defender su patria.

“La defensa de la patria”. Emblema éste sin duda que bien conoce el ejército español que hoy nos acompaña y que ha querido hacer suya esta fecha en el calendario, recordando tanto a quienes dieron su vida en la Guerra de la Independencia, como el pasado e importancia militar de Ciudad Rodrigo, que continuó hasta bien avanzado el siglo XX.

Hoy están entre nosotros una Sección de Honores del Regimiento de Especialidades de Ingenieros núm. 11, con Escuadra de Gastadores y Banda de Guerra. Entre los combatientes en la Guerra de la Independencia hubo ingenieros y zapadores. Les agradezco, y permítanme que lo haga en figura de su Coronel Jefe de dicho Regimiento, D. Ignacio Javier García López, su consideración, liderando este acto militar, cuya pretensión es darle continuidad, para así recordar la importancia militar de Ciudad Rodrigo, y como homenaje a quienes dieron su vida por España desde nuestra localidad. También les agradezco su compromiso con la pandemia, ayudándonos en lo que fue preciso en los peores meses.

Hoy la frontera está en paz. Las Murallas ya no cumplen la misión para las que fueron creadas, sino que son un elemento de admiración patrimonial y turística. La Raya entre España y Portugal ya no es una línea política que nos divide, sino que nos une y por la que trabajamos por proyectos comunes de dinamización económica, cultural y de desarrollo. Porque el escenario ha cambiado y los países que a principios del siglo XIX entramos en un conflicto bélico de dimensiones europeas, en este momento formamos una Unión, guiados por la libertad y el mutuo afecto.

La Historia no sólo debe servirnos para recordar. Debe servirnos para aprender. Y también es de justicia honrar a quienes con su dolor e incluso con su vida, dieron todo por este maravilloso país, España. En Ciudad Rodrigo muchos así lo hicieron.

Muchas gracias.

Marcos Iglesias Caridad

Alcalde de Ciudad Rodrigo