Perplejidad absoluta

  “Numerosos estudios señalan que el consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable”. Página 190 del documento “España 2050”, presentado por el Presidente del Gobierno el 20 de Mayo de 2021. 

Asisto con enorme perplejidad al “debate” originado por un video del Ministro de Consumo, el interesante economista Alberto Garzón. Para nada practicante del neoliberalismo, como algún colega suyo de gobierno, que tanto daño hace. Por supuesto es demasiado frecuente en España entender por debatir la segunda acepción del Diccionario, de momento insultar hasta el infinito a quien no gusta o sus opiniones (aunque ni se molesten en conocerlas). Hace tiempo pido un debate serio sobre el país para afrontar el futuro, en especial el modelo económico que lo sustenta, tras ver el tenor de este (y otros anteriores) dudo seriamente si tenemos futuro.

El video de 6 minutos no puede ser más sensato. Expone la situación y llama la atención sobre el problema, para pedir un menor consumo de carne. Desde luego los hay mucho más duros y sin rebatir. Verlo evidencia que, frente a lo dicho por algún presidente Autonómico aparentemente progresista, el Ministro conoce la dehesa y ensalza la ganadería extensiva. Las críticas evidencian no haberlo visto, hablar sin saber, y el olvido de sus “políticas sostenibles”. Tampoco estaría mal ojearan documentos del gobierno progresista, como la página 190 de “España 2050”, presentado triunfalmente por el Presidente del Gobierno no hace tanto.

Otra sorprendente reacción, demostrativa de falta de visionado del video, es la de los sindicatos agrarios. Una de las luchas rurales en plena efervescencia es el combate frente a las macroganjas, aparte de la minería. Porque en realidad aquí está el problema. De esto trata básicamente el video, la crítica fundada a la ganadería industrial. Por ello resulta muy difícil vincular sindicatos agrarios, continuamente reivindicando al agricultor y ganadero a título principal, con apoyo a macrogranjas. O no lo han visto o no nos dicen toda su verdad, algo demasiado común en el debate y la política del país.

Datos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME). Infome “Carne de cañón”, elabordo por Justicia Alimentaria.

Hace años nutricionistas y científicos alertan sobre los riesgos de las carnes rojas. No el primo de alguien. En 2015 la OMS estuvo en el centro de la polémica al denunciar tajantemente los graves efectos indeseados del excesivo consumo de esa carne. Como pasa con otros alimentos, caso de la omnipresente profusión de azúcar también desconocida para el “Ministro” de Agricultura. Y no va de chuletones presidenciales, lo señalan sus propios documentos. Va de emisiones de gases de efecto invernadero, deforestación inducida, exagerado consumo de agua, demasiados antibióticos en animales, aditivos y problemas de salud. Que deberían obligar a la administración, a la ciudadanía, a tomarse muy en serio el problema. Además de escribirlo, leerlo y actuar. Afrontarlo, de paso, beneficia a nuestra tierra, a la llamada España Vaciada (a propósito) y su tradicional modelo de ganadería. Y en las colas del hambre, de repentino interés Popular, su horizonte es la carne procesada, pura ganadería industrial.

Por cierto, debate en democracia no puede ser otra cosa que la primera acepción del diccionario de la Real Academia de la Lengua. Castellana se entiende. La otra no aparece en la Constitución, esa que tanto dicen leer algunos.

Datos de la FAO y el Ministerio de Agricultura. Infome “Carne de cañón”, elabordo por Justicia Alimentaria.