En busca de sentido

Pasan los días del comienzo de las vacaciones. Ha sido un año con muchos acontecimientos y muchas decisiones en el trabajo.

Las hijas se hacen mayores y van alcanzando autonomía, eso reconforta.

Observo y hablo con mi madre y con los suegros y veo la perspectiva ante la vida de las personas mayores.

Yo llevo muchos años diciendo que el sentido de la vida lo encuentro en la utilidad a los demás. Pero supongo que también en eso me equivoco.

Hace cuatro años de mi aneurisma y me propuse hacer más que antes. Eso puede ser que lo esté  consiguiendo. No me hace mejor que nadie.

Encuentro muchas personas jóvenes y mayores  que aparentemente no hacen nada y por eso su vida no vale menos que la mía.

Es un fastidio no saber disfrutar de lo mucho que ofrece la vida: la vista, el sabor, el olfato, el tacto, el oído. Cuando pierdes algún sentido te sientes huérfano, he podido comprobar temporalmente pérdida de capacidades y otras más definitivas unidas a la edad. Es un arte aceptarlo emocionalmente.

Una sociedad mercantilista hasta con las vacunas  integra las miserias como parte del paisaje.

Tengo claro que se vive más fácil con Fe. Hemos abordado este año varios intentos de suicidio de adolescentes que no encuentran sentido y no he sabido dar respuesta.

Cada vez tengo más paciencia para sentarme a hablar con un anciano que  espera la muerte sin plantearse realmente qué es.

Sólo sé los momentos en los que estoy a gusto con alguien.

Parece que el sentido está en lo intangible .  Escucho a personas aparentemente exitosas que manifiestan no ser felices.

He viajado por medio mundo con mi familia y también con los chicos de la Casa Escuela Santiago Uno para los que he luchado porque tengan las mismas oportunidades que mis hijas.

Sigo repitiendo mis mantras mientras dejo fluir las vacaciones. Esto de las vacaciones no deja de ser un concepto frívolo ante la vida de muchos colectivos de seres humanos que sobreviven buscando un milagro.

Sigue la tele de fondo, las redes sociales y todo es un ruido cada vez más insignificante.