Nuestra Señora de la Consolación (Dueñas)

Este libro es una guía para acercarnos y conocer esta joya del S. XVI que cinco siglos después atraen al visitante y le plantea interrogantes y enigmas escondidos en capiteles, zapatas y medallones tallados en piedra dorada.

ENRIQUE VALDEÓN

 

Guardado sigilosamente dentro de la más estricta clausura monacal, fue abierto al turismo el año 1962. Hoy, son multitud de turistas los que visitan esta joya plateresca, estas piedras inertes, y paradójicamente, llenas de vida.

FAMILIA DOMINICANA

Esta misma tarde se presenta un libro sobre el Claustro de las Dueñas de Salamanca y sus claves para su interpretación. Escrito por Enrique Valdeón Gómez, con ilustraciones de Saturnino Boyero y fotografías de Vicente Sierra Puparelli y Pilar López. La obra del profesor Enrique Vadeón, quiere no solo dar a conocer uno de los claustros más bellos y enigmáticos de Salamanca, sino dar una serie de claves para su interpretación. Toda una pedagogía teológica en piedra de Villamayor, bajo la influencia literaria de Dante Alighieri. La presentación del libro es esta misma tarde, 30 de junio, a las 20 h. en la Sala Capitular del Convento de San Esteban. En la presentación del libro, se quiera dar un paseo guiado por el claustro de las Dueñas, explicando sus elementos iconográficos y teológicos más significativos.

El Monasterio surge bajo la sombra del Convento de San Esteban y el protagonismo de Doña Juana Rodríguez de Monroy, del linaje de Varillas y casada con Don Juan Sánchez Sevillano, Contador Mayor del Rey Juan II de Castilla. En un principio, en 1419, frente a los dominicos existía un palacio decorado con elementos mudéjares, al que se adhieren una serie de casas contiguas. Doña Juana, una mujer profundamente religiosa, acogerá en su casa a una serie de mujeres laicas que pertenecen a la orden Terciaria Dominicana. Estas mujeres o “dueñas”, serán conocidas en el mundo medieval como “Las Beatas”, ya que vivían en beaterios con rasgos monacales bajo la regla de alguna de las órdenes mendicantes.

Este proceso de monacalización laica de estas dueñas, será propicio para que se instale en las casas de doña Juana, el primer Monasterio de dominicas contemplativas en la ciudad de Salamanca. El Monasterio de Santa María de las Dueñas se fundó el 6 de noviembre del año 1419, con las casas donadas por doña Juana Sánchez Sevillano, viniendo una serie de dominicas del convento de Medina del Campo. Estas dueñas o beatas, tenían una gran devoción a una imagen de la Virgen que se encontraba en la sacristía del convento de San Esteban, que se traslada al convento, cuyo nombre era el de Santa María de la Consolación, que actualmente se encuentra en el altar mayor de la Iglesia. Se trata de una talla gótica de finales del siglo XIV o principios del XV de madera policromada y estofada que mide unos 65 centímetros de altura.

En 1482, Ana de Paz esposa de Pedro de Acebedo, dejará al Monasterio toda su herencia, con la condición que recibiesen la observancia y ser sepultada en el altar mayor, con derecho a la misa mayor diaria. Vendrá al Monasterio de clausura doña Aldonza Godínez, su primera priora, la acompañarán algunas monjas del Convento de Santa María de las Dueñas de Zamora. Con la ayuda de la herencia de Ana de Paz y diferentes mercedes de los Reyes Católicos, se comienza a construir la iglesia y el claustro plateresco hacia 1530.

El claustro de planta pentagonal irregular, posiblemente por la adaptación al antiguo palacio, tiene dos galerías superpuestas con una notable ornamentación. La galería superior adintelada con el doble número de columnas que la inferior, con una serie de capiteles en los que descansan zapatas pétreas decoradas con grutescos. En la galería inferior esbeltas columnas sostienen arcos de medio punto muy rebajados, con 27 medallones que se disponen en al exterior de la galería superior, con una iconografía que quiere ser una vía de ascenso a Dios. Algunos de ellos, pertenecen a diferentes santos de la Orden de Predicadores, como Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino o Santa Catalina de Siena.

Los medallones no presentan exclusivamente una finalidad decorativa, despliegan un programa parlante de diferentes personajes que son ejemplo vivo para el creyente, siguiendo un programa iconográfico propio de la Orden dominicana. Todo un huerto cerrado en el corazón del monasterio, jardín silencioso que despliega un programa teológico de ascenso hacia la Verdad. Sus claves de interpretación nos las desvela Enrique Valdeón en su libro, donde la influencia de Dante Alighieri y su Divina comedia está muy presente en la orientación del programa. Además de sus medallones, personajes, imágenes y grutescos, existe otro encanto más sutil en el claustro, la vivencia del silencio y la oración que se respira en todos los rincones. Un vergel dentro de la ciudad, un paraíso de silencio donde la paz profunda se despliega más allá de la serenidad pétrea, también Vía Veritatis que se manifiesta en el alma como una bendición de Dios. Con razón este claustro es una de las joyas artísticas más significativas de la ciudad del Tormes.

Enrique Valdeón Gómez, ha publicado diversos libros sobre la montaña de Riaño y Retuerto, sus formas de vida y costumbres, la vivencia sobre los pastores en el silencio de la montaña Palentina o sobre droga y educación. Ha sido durante muchos años director y profesor del Instituto Lucía de Medrano, estudió en los dominicos de León y está muy vinculado a la Orden de Predicadores como antiguo Alumno y colaborador de las “Conversaciones de San Esteban”.