Adónde se dirige el destino

Para Jacqueline Alencar

En Salamanca, y en todas las ciudades del mundo adonde llegan los puentes de la poesía construidos por Alfredo Pérez Alencart, el Ayuntamiento de Salamanca y sus amigas y amigos poetas, en todos estos lugares conocemos el nombre de Jacqueline Alencar. José Alfredo refleja el amor humano y divino de Jacqueline y Alfredo. La familia en sus tres personas nos ha dado ríos y ríos de poesía, de trabajo social, de expresión y apreciación artística, de vida. Personalmente, yo pude conocerlos en un arco de tiempo superior a un lustro. Mis padres pudieron conocerlos asimismo, ya por medio de invitaciones a su casa y a compartir la mesa de cafés y restaurantes, ya por medio de la comunicación electrónica.

   Marcelo Gatica Bravo, poeta chileno, me llevó al despacho del profesor Pérez Alencart en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Desde esa primera entrevista, me despedí del poeta peruano-español con libros en el regazo obsequiados por él. Uno de esos libros era el volumen antológico de Los poetas y Dios. Encuentros en Toral de los Guzmanes (2007). De ese modo, el editor del volumen me abría una ventana a un mundo donde el verso se vuelve a un tiempo respuesta y pregunta sobre la verdad del amor en la existencia. Muchas grandes mujeres y hombres de cantidades de países recorrerían las calles de Salamanca movidas por la causa de Alfredo, así como lo habían hecho desde años atrás por nuestro amigo autor de Cristo del Alma (2013), enriqueciendo la experiencia estética de otro tanto número de personas españolas y extranjeras, como sigue ocurriendo ahora, y como yo lo viví en carne propia. La poesía ha contraído una deuda impagable con el vate del barrio de Tejares de su luciérnaga de piedra en el corazón del Siglo de Oro. Poetas españoles como Isabel Bernardo Fernández, Carmen Prada Alonso, Araceli Sagüillo, Marian de Vicente, Verónica Amat, Luis Frayle Delgado, José María Muñoz Quirós, José Antonio Valle Alonso, Santiago Redondo, Jesús Losada, Carlos Aganzo, Juan Carlos López Pinto, Miguel Elías, José María Sánchez Terrones, José Amador Martín Sánchez, etc., portugueses como Maria Do Sameiro Barroso, Adelaide Salvado, António Salvado, Hugo Milhanas, etc., o brasileños como Maria Rizolete Fernandes, Cyro de Mattos, David de Medeiros Leite, Paulo de Tarso Correia de Melo, Clauder Arcanjo, etc., reflejaron para mí el misterio de un don poético inapreciable.

   Jacqueline Alencar lo hizo posible todo. Nunca dejó de dedicarle todas las toneladas de su esfuerzo a su obra propia, a su familia y a la labor de Alfredo. Yo me vi beneficiado por su cariño. Las puertas de su casa estuvieron abiertas de par en par desde siempre. En más de una ocasión pude cenar con su familia, en la compañía de otras amistades cercanas como Gloria Silva Aparicio y nuestra amiga cubana Beatriz. El vino y el pan nunca dejaron de multiplicarse en progresión geométrica en esas tardes-noches de los miércoles cuando la sombra del Espíritu Santo, parecida a la de la noche, bajaba hasta el río Tormes por esa ventana de un salón donde el café y las pastas, así como el vino y el pan, también brotaban a caudales. Eso era lo mejor de la poesía, sin lugar a dudas, esas risas bendecidas por el cansancio de la semana. Y eso era solo el inicio de la contemplación de una vida en familia deseada por todo el mundo. Por eso mis padres y yo le expresamos nuestro sentido pésame a José Alfredo y Alfredo Pérez Alencart por el irreparable deceso de nuestra amiga Jacqueline.

 

Adónde se dirige el destino

Adónde se dirige el destino
de los sueños. Con qué lo fabricamos.
Por qué en ocasiones lo soltamos.
A veces nos sorprende con su tino.
Se deshizo tan pronto como vino
la certeza que ayer acariciamos.
El don al que con fe nos inclinamos
robó de nuestras manos lo divino.
El tiempo en el presente nos recuerda
ahí donde estuvimos cuando fuimos.
No hay nada de nosotros que se pierda
si en verso su secreto descubrimos.
Vivimos animados por la cuerda
de un sistema que nunca conocimos.

 

Familia Pérez Alencar

 

 

26 de junio de 2021
Xalapa-Equez., Veracruz, México
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmaill.com