A la gente le gusta vivir encerrada

A LA GENTE LE GUSTA VIVIR ENCERRADA

   A la gente le gusta vivir encerrada en ideologías, en doctrinas, en dogmas, en sistemas. No quieren ver el mundo tal cual es, no quieren escuchar, escuchan solo lo que les permite su doctrina, lo que el jefe les permite, lo que el  mulá les deja escuchar. Todos quieren vivir metidos en una casa, en una jaula, en un recinto con rejas de hierro. Les da miedo ver el mundo tal cual es, con todas sus contradicciones, con todas sus paradojas, con todas sus sorpresas, con todas sus burlas a nuestros prejuicios, con su escapatoria furiosa de todo esquema, de todo simplismo.

    Incluso los periódicos, siguiendo su doctrina, censuran ciertas noticias, acomodan las noticias a su doctrina. Y no queremos ver lo que no nos conviene, lo que desmiente nuestro esquema, lo que nos haría caer del caballo, lo que nos obligaría a replantearlo todo. Y el caso es que la vida de verdad nos hace replantear todo a cada segundo, no cabe en ninguna doctrina, en ningún dogma, en ninguna ideología, va más allá de todas ellas, late mucho más allá de cualquier programa y cualquier mecanismo mental.

    Y los oídos son para escuchar pero los tenemos a raya, y los ojos son para ver pero los censuramos, y el lenguaje serviría para nombrar la vida pero solo sirve para encubrirla, para falsearla, para escamotearla. Nuestras palabras nos seleccionan el mundo, nos lo ordenan, nos lo ponen a punto, para que podamos vivir en él sin lastimarnos, sin salir de nuestras rutinas.

    Pero todos quieren vivir encerrados, y tienen miedo a la libertad, como decía  Erich Fromm,  prefieren mantenerse en su aldea mental, en aquello que el jefe ordena y permite. Y el que ve algo más es un antisistema, es un friki, hay que dispararle, como a los moteros que iban  libres por América en la película de Dennis Hopper.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR