Extraña, y nostálgica, semana.

A principios de año informó nuestro Ayuntamiento del acuerdo unánime con los municipios del alfoz, conectados por carril bici, de “modificar sus respectivas ordenanzas de tráfico para definir un marco común para la circulación de los patinetes eléctricos”. Básicamente consensuaron la circulación de ese modo de transporte por el carril bici. Estos días se ha puesto en marcha una “Consulta pública para recabar la opinión de la ciudadanía afectada por la futura Ordenanza Municipal Reguladora de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP)”. Bienvenida por fin la iniciativa de resolver la extraña situación de este tipo de vehículos motorizados y extremadamente frágiles (pero peligrosos para los peatones), y contando con participación de la ciudadanía.

A Santa Marta de Tormes le caben carriles bici en este tramo de la vieja carretera de Madrid, más estrecho que el salmantino.

El problema está en la red de carriles bici, algo comentado muchas veces. Últimamente ligado a las obras del Tormes+. Como ya es sabido no llegan al centro de Salamanca, principal centro de atracción de viajes según el Plan de Movilidad todavía vigente. Y muchos de sus trazados no invitan precisamente a su uso, por no hablar de algunos diseños e incluso dimensiones. Y con el multipublicitado Tormes+ no están creando precisamente una red lógica y con sentido en la margen izquierda beneficiada por su actuación.

El Ayuntamiento capitalino no encuentra espacio para dar continuidad al carril bici de Santa Marta.

Vista la buena relación con el alfoz, al menos trasciende esa apariencia, no entiendo no se aproveche la ocasión para repensar las comunicaciones entre ambos espacios. Tanto peatonal como por bici, sin olvidar el transporte público. Menos comprendo la argumentación peregrina para justificar la imposibilidad de crear un Plan de Movilidad Metropolitana. Y eso que aquí radica el principal problema de movilidad de todo ese espacio urbano, el exceso de uso del coche y un servicio de transporte público sin atractivo para unir la ciudad con su alfoz.

Como las utopías siguen existiendo, esta imagen de la céntrica calle vitoriana de Olaguibel, ¿será posible en Salamanca alguna vez?.

Por otra parte, es buena noticia la disposición de nuestro alcalde a no retroceder en la limitación a 30 km/h. de la velocidad urbana, donde me sorprendió gratamente con su aplicación tan amplia. Está muy bien que una vieja demanda del movimiento ecologista, entre otros, despreciada tanto tiempo gane adeptos tan entusiastas. Por supuesto no es la primera vez donde el tiempo les da la razón. Como ya se sabía, limitar la velocidad es clave para conseguir una mayor seguridad en nuestras calles. Y por supuesto, no es una forma de combatir la contaminación, eso solo se logra disminuyendo el exceso de vehículos privados circulando. Con lo que aquí volvemos al Plan de Movilidad… Metropolitano.

El árbol del centro es la encina plantada en la Facultad de Educación en memoria de Nicolás Martín Sosa.

Y hablando de viejas demandas ecologistas, esta semana recordamos los 20 años de la desaparición de un canario distinguido, y querido, ecologista radical comprometido con nuestra tierra, de adopción en su caso, y profesor de nuestra Universidad, Nicolás Martín Sosa. Entonces se publicaba una nota encabezada con estas palabras suyas “Me he pasado media vida defendiendo trenes, paisajes, energías limpias… Esta es una de tantas manifestaciones en las que hemos estado juntos. Puede ser un bonito recuerdo para evocar algo de lo que los «viejos» hicimos por intentar dejarte un mundo un poquito mejor…aunque seguramente, no habremos logrado mucho”. No sé cuánto se ha conseguido, pero algunas utopías ya no son irrealizables, aunque el mundo sigue siendo muy raro. Gracias por todo Nicolás, todavía nos quedaba mucho por aprender de ti. No eras viejo, los que se van inesperadamente siempre lo hacen demasiado pronto y es inevitable echarlos de menos.