Esos pequeños héroes

Los alumnos, esos pequeños héroes, han sido los auténticos protagonistas de la gesta que el sistema educativo ha llevado a cabo durante la pandemia. Se han adaptado a una infinidad de cambios que van, desde la forma de entrar y salir de las aulas, hasta la manera de seguir las clases. Todos ellos se merecen iniciar estas vacaciones con una Matrícula de Honor en la mochila.

Cuando llegó la pandemia por coronavirus, unos 134 países decidieron cerrar los centros educativos. El 78% de esos países decidieron abrirlos de nuevo tan pronto el momento fuera propicio, según la evolución de la pandemia. Algunos abrieron muy tempranamente, coincidiendo con la fecha prevista para la apertura e inicio del nuevo curso escolar, cual es el caso de España.

En septiembre de 2020 se iniciaba el curso escolar, con una vuelta a las aulas marcada y condicionado el curso a la evolución de la Covid.  Podríamos decir que era la “nueva normalidad” de los centros educativos, definida por el uso obligatorio de mascarillas a partir de los 6 años, grupos burbuja de convivencia estable, limpieza continua de manos, entradas y salidas escalonadas, frecuente ventilación de aulas y protocolos de actuación en caso de contagios, entre otros. Todo ello siguiendo las recomendaciones la OMS (Organización Mundial de la Salud). Por delante quedaba todo un curso atípico, lleno de retos, pero con el objetivo de priorizar la actividad lectiva presencial en las aulas y especialmente de los alumnos de menor edad.

Una parte de la Comunidad Educativa, entre ellos el profesorado, consideraba que las medidas acordadas por las autoridades educativas no eran suficientes ni claras, para garantizar la seguridad de todos en la escuela. Además de llegar tarde para la organización de los centros, los docentes y las familias, especialmente de las más vulnerables, en busca de la igualdad y la equidad.

La incertidumbre y el miedo eran el denominador común, tanto en las familias como entre los docentes y la sociedad en su conjunto. Pero todos convencidos de que la educación debía continuar, a pesar de la pandemia. Ahora, cuando acaba el primer curso escolar desarrollado todo él en tiempos de pandemia, quizás el curso más complicado e insólito de la historia, el balance ante el gran reto planteado en sus inicios es positivo, en general. El porcentaje de contagios en las aulas ha sido muy bajo y el rendimiento escolar aceptable, gracias al trabajo inmenso realizado por profesores y alumnos.

Profesores y maestros han sido unos auténticos héroes, dejándose la piel y manteniendo, contra viento y marea, el ritmo de las clases de forma presencial. El nivel de entrega, estrés y ansiedad de los docentes ha sido tal que, en el caso de la Comunidad de Madrid no muy distinto de otros territorios, siete de cada diez han tenido que buscar ayuda psicológica.

En general, la colaboración de las familias, en sus casas y dentro de la Comunidad Educativa, ha sido muy importante, para el sostenimiento del curso y de que los centros hayan sido uno de los lugares más seguros para los niños, ante la pandemia.

Pido para esos pequeños héroes Matrícula de Honor, por el cumplimiento de los nuevos protocolos de seguridad para evitar los contagios, por aguantar siete u ocho horas seguidas con la mascarilla puesta, por mantenerse horas y horas sentados en una misma silla sin levantarse de ella, por soportar las bajas temperaturas debidas a la ventilación cruzada por el hecho de tener las ventanas abiertas, por aceptar que en el recreo no podían estar compartiendo libremente a su aire, por la limitación de sus movimientos en espacios estancos, por la restricción de relaciones sociales con sus compañeros, por no perder la ilusión, la sonrisa y la alegría y, especialmente, por la responsabilidad de cumplir, académicamente, con el aprendizaje que se les ha pedido. No solo se merecen un fuerte aplauso, también un gran homenaje por su actitud, comportamiento y responsabilidad. Toda una lección para muchos adultos. ¡Merecidas y Felices vacaciones, chicos!

Escuchemos “Los derechos humanos, tu mejor instrumento”: Día del Niño, Derechos Humanos