Coletazos

Durante el trascurrir del evento celebrado en la parcela “LA CIGÜEÑA” en Villaflores el pasado día 11, con motivo de la presentación de dos libros y un relato corto, no dejaron de sucederse motivos emocionantes y singulares, propiciados por los asistentes al acto.Tal como el momento en que los integrantes de la Peña ‘Los Magníficos’ en voz de José Luis Ingelmo, me hicieron entrega de una figura representando una mano recia que portaba una pluma de ave y que en su frente ponía con buen criterio y alusión: “AUNQUE SE ACABEN LOS LIBROS, SIEMPRE QUEDARÁN LOS AMIGOS, LOS MAGNÍFICOS”.

Lo  fue también cuando la embajada venida desde El Cerro, extraordinario pueblo salmantino, compuesta por los singulares y buenos amigos Juan Carlos Garavís, Antonio Muñoz, Fernando Martín y José Quitián. Antonio Muñoz, además, aporta su buen hacer pictórico en la portada de uno de los Libros… ‘DE LA A… A LA W’. Cuando el grupo llegó depositaron en la hierba una gran caja pletórica de cerezas y guindas, que venían directamente desde el maravilloso Hoyo de Hornacinos por debajo del ‘Balcón de Extremadura’ un cálido lugar, para que fueran degustadas por los allí reunidos. Se dio la ventura que qué fuera dejada en la hierba muy cerca del olivo y de dos guindos y dos castaños, que también vinieron en su día desde el mismo lugar, Hornacinos, dando a la parcela  un “aire” serrano con tanto derroche de una naturaleza muy querida…

Importante fue el momento en que todos mis amigos, que fueron llegando escalonadamente y desde distintos lugares, pudieron conocer “en persona” al señor Manuel que, aunque es sabido que este personaje singular es “fruto” de mí imaginación, estaba representado en el acto por Cayetano González, ‘Tano’ muy dignamente, pues fue también pastor de ovejas y le rebosa el saber estar y mucha “filosofía casera”.

Quedaron muy sorprendidos los presentes, en el compás de espera hasta la hora de la comida, con la actuación espontánea de dos “genios” en lo suyo: Jacinto Prieto como rapsoda emulando al gran Gabriel y Galán y Ángel Góme, que estaba filmando el acto y fue “mi” cámara de TV durante muchos años en Televisión Salamanca, Castilla y León, y Televisión Comarcal Peñaranda en Salamanca, en varios lugares de España. Además es un contador de chistes fenomenal.

Deleitaron al personal hasta tal punto que Juan Carlos Garavís, que es alcalde de El Cerro, y la “embajada” “cerrúa” aprovecharon para tratar de contratarlos para que actuasen en las fiestas de San Ramón patrón de él pueblo, allá por agosto. Consultados los protagonistas actuantes, no pusieron “mala cara” a la propuesta.

Durante el trascurrir en la espera del yantar, en que no faltó el hornazo salmantino y buen vino, algunos asistentes probaron suerte en el juego de bolos castellanos, no durante largo rato, pues hay que agacharse y levantarse mucho y no era cuestión de hacer grandes esfuerzos corporales. Igual suerte corrió la tirada con escopeta con aire comprimido y lo que ninguno pidió fue el participar en la “cama elástica” que había en la parcela… ni tampoco en el paseo hasta los Pinares, de cuatro kilómetros, ¡entre ida y vuelta!

Y a eso de las 5 taurinas de la tarde, fue la de… ¡Dios! Ya que los cielos se abrieron y un aluvión de viento con agua hizo acto de presencia. Truenos, relámpagos… ¡Poron pompón… poron pompón!... ¡Tracatá… tracatá!

Momento que aprovecho el señor Manuel para decirme cuando vio que todos los asistentes “huían” del lugar a “cien por hora” para espetarme filosófico: “Esto es el colofón de todo lo sucedido aquí hoy, esto es una “mano divina” que ha sacado una “traca de la manga” en nuestro homenaje”.

Yo, aturdido como estaba por los truenos, a pesar de mí baja audición y los relámpagos  que arreciaban, le dije… que sí. Mientras, tenía un miedo del carajo y me chorreaba el agua por los pies…  ¡AHÍ LO DEJO!