Oportunidad para la modernización

Pocas veces hay la oportunidad de comenzar una columna con dos noticias tan positivas como estas: La Unión Europea aprueba el Plan de Recuperación de España, a quien corresponden 140.000 millones, de los cuales solo se han solicitado, de momento, 69.500 millones. Y, España tendrá un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) hasta del 9% en los próximos trimestres, según Ana Patricia Botín, a la sazón, Presidenta del Banco Santander. Una recuperación superior a las previsiones oficiales. Todo un chute de optimismo, sin duda.

Nunca he compartido la afirmación de que “cada crisis es una oportunidad”. Las crisis, mejor que no vengan. Las oportunidades hay que buscarlas en el día a día, sin esperar a que las cosas se pongan mal. Pero lo cierto es que las crisis llegan, muerden y rebajan nuestras expectativas, nos sacan de la zona de confort y hay que buscar alternativas para volver a recuperar el bienestar perdido.

La emergencia sanitaria llegó con el coronavirus, amenazando la vida de las personas y azotando la economía, hasta hundirnos en una crisis sin precedente en el último siglo. Las cosas se podían haber hecho mejor, tanto en España como en Europa y en otras muchas latitudes, pero a nadie se le escapa lo inédito y complejo de la situación.

Tarde, como es habitual debido a su estructura lenta y procesos de consenso, pero la Unión Europea respondió al reto planteado por la pandemia. El Consejo Europeo aprobó el 21 de junio de 2020 la creación del programa Next Generation EU (NGEU), el mayor estímulo económico en la historia de la Unión Europea y que tenía como objetivo responder de forma conjunta y coordinada, con la reparación de los daños causados por el coronavirus. El 10 de noviembre de 2020, el Parlamento Europeo y el Consejo, acordaron el paquete de fondos de 672.500 euros para el periodo 2021-2027.  

España podría acceder a esos fondos europeos, entre 2021 y 2026, a un total de 140.000 millones de euros (unos 69.500 en forma de transferencia y 70.000 en forma de préstamo barato). El requisito para acceder a esas ayudas es la elaboración, por cada país, de un Plan de Recuperación y Resiliencia, en el que se establecen los planes de reformas e inversiones que se pretenden llevar a cabo. Teniendo en cuenta que esos planes han de dedicar al menos el 37% a inversiones y reformas para acciones por el clima y un mínimo del 20% para la transición digital.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) del 30 de abril de 2021 y tras su aprobación en el Consejo de Ministros, publicaba el “Plan de Reconstrucción, Transformación y Resiliencia” para España. Un proyecto que marca la ruta para la recuperación, el crecimiento económico, la creación de empleo y la modernización del país, sobre la que afrontar los retos del futuro. Las medidas que se contemplan en el plan se articulan en torno a cuatro ejes principales: transición ecológica, transformación digital, cohesión social y territorial, así como igualdad de género.

El Plan supera los requisitos europeos de inversión verde con un 39,12% y los de transición digital con un 29%. Ambos suman el 68% de los fondos destinados a reformas y programas relacionados con la transición energética y a la transformación digital, que harán a España más verde, más digital, más fuerte, más justa socialmente, más dinámica, más acorde con los tiempos futuros. Esperemos que esta modernización la hagan, también, más competitiva, más productiva y que le den una mayor cohesión social.

Tras el respaldo dado por la Comisión Europea el pasado miércoles 16 de junio, el Plan español es el primero en ser aprobado por la Comisión. Y, aprobado con la máxima puntuación en 10 de los 11 criterios evaluados, considerándolo ambicioso, previsor e integral en su extensa gama de reformas.

Destaca en su evaluación la decisión de ejecutar de inmediato las reformas estructurales contempladas, que abordan los desafíos económicos y sociales con profundidad suficiente como para transformar la economía española y mejorar el bienestar de los españoles. La Comisión estima que este Plan de recuperación y transformación, puede tener una incidencia de hasta el 2,5% en el PIB español, aunque algunas fuentes comunitarias apuntan a que podría llegar a ser de hasta 10 puntos de incremento, a medio plazo.

La temprana aprobación y la alta evaluación, facilita la disposición de los fondos, aunque supeditados a una serie de actuaciones, entre ellas, las modificaciones en la legislación laboral, las reformas del mercado de trabajo y de las pensiones, que la Comisión acepta queden abiertas, sin concretar, a expensas del diálogo social en marcha.

Es una auténtica oportunidad para la modernización que todo país y ciudadanos se merecen. La oportunidad y los fondos están ahí, de nosotros depende que seamos capaces de aprovecharlos. Entre todos, hagamos que sea posible.

Escuchemos a  Diego Torres – Sueños

                                                                                                 Aguadero@acta.es

© Francisco Aguadero Fernández