Cuestación de la AECC en Salamanca para paliar las desigualdades que provoca el cáncer

Disminución de los ingresos, aumentos de los  gastos, llegar a fin de mes o  sobrevivir con apenas 400€ mensuales, son algunas de las consecuencias derivadas  del diagnóstico del cáncer
La diputada de Bienestar Social, Eva Picado, hace entrega del cheque “Cuestación Día del Cáncer” a la Asociación Española Contra el Cáncer.

La AECC en Salamanca sale a la calle este jueves 17 de junio con el fin de realizar una cuestación para impulsar su servicio a familias vulnerables con cáncer. Se han instalado 3 mesas con 20 personas voluntarias. Además, también se puede contribuir de manera digital a través  de https://mihuchacontraelcancer.aecc.es/hd/2000012700

Para esas familias vulnerables que tienen cáncer, la organización pone a su disposición profesionales que ayudarán a las familias durante todo el proceso de la enfermedad ajustándose a  sus necesidades con unos servicios que van desde ayudas económicas, asistencia  jurídico-laboral, pisos y residencias, préstamo de material ortoprotésico o atención a la  vulnerabilidad. 

Además, de 2018 a 2021, la AECC ha incrementado un 73% en ayudas económicas, un  57% en la gestión de alojamiento o un 38% más en préstamo de productos de apoyo.  

Disminución de los ingresos, aumentos de los  gastos, imposibilidad para hacer frente a los gastos corrientes, llegar a fin de mes o  sobrevivir con apenas 400€ mensuales, son algunas de las consecuencias derivadas  del diagnóstico del cáncer que provocan pobreza y desigualdad en España. Según un  informe de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), "Pobreza, COVID y  cáncer: un triple frente para los más vulnerables", esta situación de extrema  vulnerabilidad afectaría a más de 130.000 pacientes en España.  

Del total de personas con cáncer en situación de vulnerabilidad, el 32% se encuentra en  situación de incapacidad temporal o baja médica con una disminución del 25% del  salario mensual; un 12% son autónomos, al cotizar el 80% por la base mínima pueden quedarles alrededor de 400€ mensuales para hacer frente al día a día; un 11% son  parados o están en situación de ERTE y el 28% restante su actividad se encuentra  vinculada a la economía sumergida o fuera del mercado de trabajo regular. No hay que  olvidar que los hogares se ven afectados ya que la situación de los pacientes incide en  toda la familia. 

En Salamanca la situación de parados es 80 personas por cada 100.000 habitantes y  101 autónomos por cada 100.000 habitantes. 

Las voces del cáncer exponen una realidad poco conocida 

En un encuentro informativo, cuatro pacientes, con sus testimonios, mostraron la otra  realidad del cáncer poco conocida por la sociedad española. Cristina, Antonia, Carlota y Cristania, junto a Teresa López-Fando, coordinadora de Programas y Servicios de la  AECC, pusieron de manifiesto la otra cara de la moneda del cáncer. 

La pérdida de empleo, la incapacidad para hacer frente a los gastos corrientes o las  nuevas necesidades que provoca el cáncer en la familia, son claros ejemplos de cómo se vive el cáncer desde la vulnerabilidad. Teresa López-Fando, señala que “es una  realidad poco conocida que el cáncer provoque pobreza y desigualdad, no solo  agravando la situación de vulnerabilidad en colectivos previamente vulnerables, sino  empobreciendo a quien antes no estaban en esa situación”. Además, la pandemia ha  agravado la situación. Así, desde diciembre del 2020, un 37% de las personas con  cáncer han visto empeorada su situación económica y de ellas, un 16% ha empeorado  tanto que ha tenido que realizar recortes severos, contraer deudas o solicitar ayudas  económicas y todavía no se han recuperado. 


La AECC ha hecho un esfuerzo por ayudar a esta parte de los pacientes con  vulnerabilidad y ha incrementado un 14% los servicios de atención social de julio de  2020 a mayo de 2021, incrementándose las personas atendidas con vulnerabilidad  laboral en más de un 50%, con un total de 21.000. Se da la situación de que todo el que  ha acudido a la AECC a recibir atención social ha necesitado de más recursos de la  organización debido a la complejidad de las situaciones personales. 

Cristina Camuñas era el principal sustentador de la familia, pero, cuando le  diagnosticaron cáncer, ella y su marido se encontraban en paro. “Si ya de por sí es duro tener que encajar un cáncer, sacar a tu familia adelante con 420€ mensuales se vuelve  insufrible. No sabes para dónde tirar. No es lo mismo recibir esta enfermedad con una  situación económica solvente a que te pille con problemas para llegar a fin de mes.” 

Antonia Siquier, trabajaba de cocinera cuando le diagnosticaron cáncer de páncreas. Le  dieron la baja, pero con lo que cobraba no llegaba a fin de mes. “Tener cáncer me creó  dos problemas: la enfermedad y no tener recursos. Todo se agravó y no sabía qué era  más grave, si el cáncer o no poder pagar las deudas” 

Carlota Alexandre, paciente de cáncer de ovario era camarera de piso con contrato fijo  discontinuo cuando le diagnosticaron la enfermedad “Después de estar toda la vida  trabajando, con 48 años me veo sola y perdida, sin saber si podré volver a trabajar. La  Asociación me ayuda con comida, con dinero para la hipoteca y en la búsqueda de  empleo, pero sería bueno contar con algún tipo de ayuda y seguimiento a nivel  institucional” 

Cristania Campos, hija de una persona con cáncer, perdió su trabajo por las ausencias  al tener que cuidar a su madre. “A los 6 meses agoté el paro y nos quedamos sin  recursos en la familia. Las cremas, la necesidad de tener material de ayuda para la  movilidad, y otros medicamentos que la seguridad social no cubre fueron cubiertos por  la Asociación, así como alimentos. Mi madre falleció y yo actualmente aún no he podido  volver a trabajar” 

  • El rector de la USAL, Ricardo Rivero, entrega el donativo por parte de esta institución académica a Inmaculada Rodríguez, presidenta de la AECC de Salamanca. Foto de Lydia González