Castilla y León pone en marcha un programa para atender a los 24.000 pacientes de COVID persistente

Se trata de las personas afectadas por SARS-CoV-2 que han sufrido complicaciones posteriores a la fase aguda de la enfermedad

Rueda de prensa de la consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, y el director general de Planificación y Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero

La consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, y el director general de Planificación y Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero, han presentado este miércoles en nuevo Proceso Asistencial Integrado (PAI) para el seguimiento integral y atención de las personas afectadas por el denominado 'COVID persistente', que podrían "rondar" la cifra de 24.000 en la comunidad.

Este programa de la Gerencia Regional de Salud (ya tiene unos 25 en marcha para diferentes patologías), se destina al seguimiento integral de las personas afectadas por SARS-CoV-2 que han sufrido complicaciones posteriores a la fase aguda de la enfermedad, tanto relacionadas directamente con la dolencia como otras asociadas a las largas estancias hospitalarias.

Busca ofrecer a los profesionales sanitarios una herramienta de excelencia metodológica que nace como respuesta a la necesidad real de un gran número de pacientes afectados en Castilla y León, que han visto su calidad de vida mermada tras la infección, y como apoyo al trabajo coordinado de los profesionales de Sacyl.

Esta afección "nueva y emergente", que se ha descrito con diversos términos, como 'COVID Persistente' o 'Long COVID' (CP/LC), es un proceso clínico caracterizado por la persistencia de síntomas más allá de las cuatro a doce semanas tras el contagio por SARS-CoV-2, independientemente de la gravedad de la fase aguda y de que el diagnóstico de la infección haya sido por PDIA o clínico, con una presentación de la sintomatología frecuentemente fluctuante o a modo de brotes generando discapacidad a quien lo padece, sin la existencia de una explicación por una enfermedad subyacente alternativa.

Montero ha apuntado que no todos los pacientes se recuperan tras una fase aguda más o menos larga o grave y se calcula que al menos un 10 por ciento de ellos no se reponen completamente y desarrollan síntomas persistentes e incapacitantes tras la infección aguda.

Con los últimos datos de Castilla y León se observa que desde inicio de la pandemia son casi 238.000 los casos totales acumulados de COVID-19, de modo que la estimación de posibles pacientes con COVID persistente en la Comunidad rondaría los 24.000 (el citado 10 por ciento). Es decir, alrededor de mil personas por cada 100.000 habitantes podrían padecer COVID persistente en la región.

Por provincias se hablaría de unas 1.303 en Ávila, en Burgos 3.693, en León 4.136, en Palencia 1.958, en Salamanca 3.256, en Segovia 1.779, en Soria 996, en Valladolid 5.279 y en Zamora 1.374 casos.

SEGUIMIENTO INDIVIDUAL

Los pacientes incluidos en este proceso asistencial específico son todos los afectados por la enfermedad, de manera que, dependiendo de su situación clínica individual, se realizará la intervención clínico-asistencial correspondiente y se pondrán a su alcance, de forma coordinada y organizada, los recursos del sistema sanitario.


Se trata de un documento "riguroso, basado en la evidencia científica actual, que pretende dar respuesta a las necesidades de los pacientes con COVID-19", tras una valoración integral inicial y un seguimiento continuo interdisciplinar, a lo largo de todo el proceso de su enfermedad.

El proceso asistencial integrado de la Consejería de Sanidad facilita, mediante el trabajo en equipo de forma homogénea y coordinada en las once áreas de salud de Castilla y León, la continuidad asistencial allá donde se encuentre el paciente (en zona rural o urbana, en domicilio o centro residencial, en el centro de salud o en el hospital), teniendo en cuenta en todo momento las necesidades del paciente.

El proceso pretende, por tanto, establecer los criterios de atención para el seguimiento de los pacientes afectados por la infección por SARS-CoV-2 a corto, medio y largo plazo, de forma que se pueda valorar la evolución y detección precoz de complicaciones, así como posibles secuelas o síntomas persistentes, para ofrecer el tratamiento más adecuado y personalizado.

El documento ha sido posible gracias al trabajo en equipo del personal de enfermería, fisioterapeutas, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, psicólogos clínicos, logopedas junto a los especialistas en Neumología y Medicina Interna, además de la colaboración de las especialidades hospitalarias integradas en los equipos COVID-19 (Medicina Intensiva, Anestesia, Cardiología, Neurología, Rehabilitación, Psiquiatría, Nefrología, Dermatología, Digestivo, etc.) y, "por supuesto", ha incidido Montero, la "coordinación con los equipos de Atención Primaria y Emergencias Sanitarias, lo que ha permitido diseñar una forma de trabajar homogénea, facilitando la asistencia a los pacientes y la continuidad asistencial entre los diferentes niveles de atención".

Verónica Casado también ha agradecido la colaboración de las sociedades científicas y las asociaciones de profesionales.

En la elaboración de este proceso asistencial integrado se han tenido en cuenta las expectativas de salud de los pacientes y la afectación que la enfermedad está produciendo en su calidad de vida, con el objetivo de que pueda desarrollarla con normalidad a nivel personal, social y laboral.

Está previsto que esta herramienta de ayuda al profesional, centrada en el paciente, se actualice de forma permanente, en función de publicaciones o propuestas nuevas y, así, ir aportando continuamente valor y excelencia a la asistencia que reciben ya los pacientes castellanos y leoneses.