Jóvenes sobradamente machacados

El epicentro del problema se sitúa en el empobrecimiento de la sociedad, en la dificultad para encontrar un trabajo decente y en las restricciones de derechos a las que estamos siendo sometidos.

Fuente: Amnistía Internacional

Daniel Cebrián López

Defensor de los Derechos Humanos

En la actualidad se están viviendo una serie de revueltas sociales, de causas complejas vinculadas a la realidad que estamos viviendo, que se desarrollan especialmente en ciudades como Barcelona. Si es cierto que cada individuo puede tener sus propios motivos para salir a la calle a protestar, también lo es que una gran corriente en común está presente en cada uno de los manifestantes.

Como en algunas manifestaciones multitudinarias, también aquí han aparecido unos grupos minoritarios que aprovechan o que realmente creen que la violencia sin sentido es el medio para conseguir aquello por lo que están luchando. Aunque, claramente, la gran mayoría de la gente se manifiesta de manera pacífica sin necesidad de recurrir al vandalismo para proyectar sus ideales al resto de la sociedad.

Uno de los desencadenantes que ha producido en las gentes las ganas de manifestarse por sus derechos es el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, condenado por enaltecimiento del terrorismo en sus canciones. Pero siendo realistas, ese no es el principal problema por el cual lucha la gente, el epicentro del problema se sitúa más bien en el empobrecimiento de la sociedad, la dificultad para encontrar un trabajo y las restricciones de derechos a las que estamos siendo sometidos.

Si la situación en que nos encontrábamos previamente al desencadenamiento de la pandemia ya no era un referente de bienestar social, el cambio es evidente que no irá hacia mejor. España sufre una tasa de paro juvenil (16-24 años) del 41%, una auténtica barbaridad en comparación con el resto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que tienen una media del 14%, situándose España con unos datos que superan el triple de la media del resto de países. Estos datos dan que pensar y exigen con urgencia actuar, ya que un país no puede sostenerse con una tasa tan elevada de paro, teniendo en cuenta también la repercusión psicológica que pueda tener esto en la sociedad.

Además, a la falta de empleo se le suma la precariedad laboral a la que están expuestos los trabajadores. Teniendo en cuenta las empresas que están cerrando por imposibilidad de ejercer su labor, o empresas que no han podido aguantar los bandazos que ha dado el Estado, los perjudicados en gran parte son los trabajadores.

Todo esto hace que la vida de los jóvenes se alargue en el hogar de los padres más allá de sus intereses personales de emancipación. El derecho a la vivienda se está viendo notablemente dificultado por los intereses especulativos del mercado. En casos como el de Catalunya se trató de limitar las subidas de alquileres abusivos, pero de momento no se ha logrado.

Como solución se está reclamando que por parte del gobierno se gestione una alternativa basada en la construcción de parques de viviendas sociales. El caso de España sigue siendo completamente diferente al de la media europea, pues tenemos una tasa cuatro veces inferior de viviendas sociales respecto al resto de Europa; estos datos se plasman en ínfimas posibilidades de emancipación y de poner en marcha proyectos de vida.

Al grave problema de la vivienda hay que añadir que en España nos encontramos a la cabeza del ranking europeo en abandono escolar prematuro. A menudo, el derecho a la educación se ve mermado por la dificultad de las familias de sostenerse económicamente y la consiguiente necesidad de que los miembros más jóvenes de las familias tengan que dejar los estudios.

En definitiva, España se encuentra en una situación muy difícil en la que se necesitan urgentes cambios de raíz para poder garantizar la continuidad del país tal y como lo hemos recordado (sin ser ni siquiera de los mejores) pero con la garantía de proporcionar unos niveles mínimos de bienestar social para la mayoría de la población.