Un grupo de gente genial

Lo importante de todo lo vivido es quedarse con lo bueno

Hoy me siento nostálgico y vienen a mi cabeza recuerdos agradables de gente con la que compartí momentos de esos que yo considero grandes, por los beneficios que te aportan en el momento en que los vives o por las enseñanzas que escriben en el cuaderno de tu vida. O simplemente porque cuando vuelven a tu cabeza lo hacen acompañados de una sensación amiga o te provocan una sonrisa.

Hoy recuerdo a Simón, allá cuando teníamos los treinta, y a su grupo de gente sana cargada de energía y con muchas ganas de disfrutar cada minuto con experiencias y muchas risas. Recuerdo madrugadas con dirección a algún punto de España en aquella furgoneta que tenía Simón, que llegábamos a entrar cerca de ocho personas. El caso era desconectar de la rutina, de las obligaciones y los agobios que nos empujan en la dirección contraria.

Simón era, entre otras cosas, nuestro profesor de kárate. Tres días a la semana nos encontrábamos en el gimnasio un grupo de gente genial. Aunque lo mejor, eran las quedadas de fin de semana, igual nos íbamos Las Arribes que a los Picos de Europa, o los más valientes, se atrevían a hacer puenting, submarinismo o volar en parapente.

Recuerdo una anécdota en el gimnasio que consistía en gritar, sacar de dentro de ti todo lo acumulado a través de un grito, y el caso es que en aquella ocasión yo estaba bloqueado y no era capaz, por corte quizá, o temor a hacerlo mal, ¡yo que sé! Recuerdo a Simón y mis compañeros animándome a gritar hasta que conseguí hacerlo y me sorprendió ver que, con ese “simple ejercicio”, te liberas de presiones y complejos que la vida te va cargando. Y hoy, por alguna razón, me doy cuenta de que hay enseñanzas que nos recuerdan que debemos tener el valor de ir por la vida en plan “lo hacemos y ya iremos viendo” ...

Lo importante de todo lo vivido es quedarse con lo bueno, está claro que lo malo no nos sirve y perder un minuto de más quejándonos de ello no nos lleva a ninguna parte. Sin embargo, recordar y revivir lo bueno alimenta nuestros sueños y nos enseña y anima a seguir lanzándonos a por más.